29 Mensaje 8-A

  Cual árbol frutal son los seres que están prestos a dar su fruto, y cuando más sazonados más agradable dulzor desprenden, llámesele Amor. Si no, decidme: cuando os relacionáis con un semejante que está bastante sazonado en el Amor, como es innato en él, lo reparte y así participáis de la dulzura propia de él. Y ¡cuán agradable es su compañía y, qué a gusto os sentís a su lado! ¿Sabéis por que? Porque el alma está como sedienta flor de una gota de agua, y se aproxima a la nube que lleva el rocío, que le hace falta para no sucumbir.

  Este sazonamiento del que hablo es cumplimiento. Cuanto más se obtiene de éste más se recibe del jugoso manjar, para repartirlo entre los demás. Cuando esto se llega a comprender, se vive, como cosa innata en cada uno. Así el alma puede remontarse en todas las direcciones por sus propios medios; es esta en principio un pequeño átomo esencial y brillante, hasta que se une la esencia de materia con cuya unión se hace pesada y opaca. Por esta causa va en descenso, acumulando materia y perdiendo el brillo que tanta hermosura da a las almas que en lugar de acumular materia saben engrandecer su primitiva Luz.

  Sí, hermanos míos, muchas de estas almas cuyo brillo es semejante al Sol estuvieron transmigrando por la Tierra, cumpliendo su misión sin acobardarse. Obedientes a la Voluntad Paterna, ayudan a sus hermanos del destierro, desde tales esferas, para que como ellos cumplieron, lo hagan los que todavía siguen cargados de imperfecciones y puedan vivir en esferas donde sólo existe un deseo: ser todos para uno y uno para todos.

  ¡Cuánto sosiego experimenta el alma, cuando libre queda de las fatigas producidas por la lucha que sostiene con la parte de materia que la envuelve! El Alma es la parte sensible, la que tantas existencias repite para manifestar el Amor, pero la parte orgullosa domina, arrastrando al alma, a pesar de su oposición a las pasiones de la vida. Esta es la causa de que no termine de pulimentarse el espíritu, para salir triunfante del destierro, como punto máximo de materialización del espíritu en su recorrido por la pluralidad de mundos, desde que es creado.

  No pueden los terrenales llegar a comprender la belleza de las almas cuando vuelven al Padre ya inmaculadas. Ellas sienten por sus hermanos, que habitan mundos bajos, el verdadero Amor, y con el permiso del Padre les ayudan en los momentos de dolor dándoles lo que en Justicia les cabe, por llevar todo, en la parte espiritual un riguroso control

  No siempre que se pide protección y consuelo al dolor se es complacido, pero sí que el Padre por SU Amor usa la Misericordia permitiendo el tiempo necesario para salir de las fatigas y pruebas que existen en la Tierra. Es como un pago que mientras no se haga efectivo seguirá pendiente, aun cuando exista una gran variedad de formas para cancelarlo, sea por voluntad, sea a la fuerza. A esto se deben los sufrimientos que acontecen por gran diversidad de causas, que producen humillación en las más de las ocasiones, dejando pasiones materiales. El Padre, que es Justicia, por Caridad y Amor permite que sus hijos obtengan el alivio a sus penas para mayor fe en el cumplimiento de SU Ley, y tengan una prueba de veracidad de lo Divino Espiritual.

  Tened presente que el estado de la conciencia juega un papel importante en la vida, para recibir o no lo que se pide a «los llamados santos en la Tierra». A los materiales se les puede equivocar con palabras, pero no a «ellos», seres libres de cuerpo, a quienes por su cumplimiento de las Leyes de Dios no se les puede engañar porque ven en lo interno, o estado de la conciencia, que no siempre se halla confortada de Amor.