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Revelaciones filosóficas 9

Acuciada por el dolor va una gran parte de la humanidad, sin hallar el remedio que cure sus dolores. Ignora cuál es su causa porque no se preocupa de investigar, lamentándose cuando pasan un dolor o una contrariedad, que es el Autor de su propio ser quien lo consiente. ¿Cómo saber dónde está el bálsamo, si no se procura meditar sobre el camino por el que transita, y las consecuencias que pueda ocasionar seguir por él? Cuando el hombre siembra dolor a su alrededor, está haciendo una siembra de ortigas que ha de darle más tarde o temprano el fruto propio de su labor.

¿Acaso no tiene causa ante Dios, cuando se difama y se juzga a un semejante erróneamente? ¿No es verdad que con ello ya estáis haciendo a un hermano lo que no os gustaría os hicieran a vosotros? Sabed que la pasión no permite ser buenos jueces. Si cuando se va a juzgar a un semejante se hiciese poniéndose en su lugar y circunstancias, no habría precipitación en dar como cierta vuestra opinión, aun sin haber tomado parte en la obra.

Los dolores producidos por la ignorancia no son los que más duelen, porque está presente la inconsciencia que se tuvo al obrar. Mas el que hace caso omiso al llamamiento de su conciencia y obra dándose cuenta de su error, corre el peligro de naufragar en el mar de las pasiones en el que se debate cada uno. Por lo tanto, antes de tomar decisiones, opinar o juzgar, es muy importante hacer un examen de la conciencia y ver en qué estado se halla ésta, puesto que todo queda minuciosamente registrado cuando se realiza la acción.

Cada uno se responsabiliza de sus actos ante el Padre Creador, nadie paga lo de otro, como tampoco se beneficia de lo que pertenece a otro. Téngase presente, que cuando uno fuerza a otro a faltar a la Ley, carga con los perjuicios que tales hechos puedan ocasionar, puesto que en aquel momento le está robando el libre albedrío que recibió del Padre para responsabilizarse de sus actos.

Siempre es bueno saber adónde va a parar el trecho por el que se anda, por ser la vida que en cada cual va transcurriendo. Cuando por la experiencia se aprende en el transcurso de una a otra encarnación, sufre el ser humano las consecuencias al no saber por qué nacen en tan diferentes circunstancias unos de otros y por qué a unos les persigue la adversidad y otros triunfan en todas sus empresas. Si previamente se recibieran instrucciones de la vida del espíritu, sería más fácil no equivocarse y no tener que volver a empezar de nuevo.

Humanamente, el que desconoce una cosa, poco podrá opinar, pero si se le instruye dándole referencias, quien sea conocedor de ello, sabrá a qué obedece lo para él desconocido. Esto mismo sucede con respecto al Padre Creador y SU Creación. Acordaos de esta máxima: al que mucho tiene más le dan (en la parte esencial), y al vago, que nada desea saber, no merece otra cosa que seguir en la ignorancia, en la cual se encuentra cuando deja la materia, por quedar sumido en el mismo ambiente y conocimientos en que vivió. Es un conjunto de cosas que van armonizadas unas con otras, por haber una Justicia que lo nivela todo.

Como sucede en la Tierra que se guardan distancias según categorías o esferas sociales, así ocurre también entre los espíritu; como el hombre vulgar e ignorante, que por su corto saber no frecuenta los lugares y clases sociales superiores a su posición social, porque no estaría en su ambiente, y en cambio en su esfera se desenvuelve feliz por habitar la de su igual. Se agrupan en sus expansiones los unos y los otros con los de su misma afinidad. Los que tienen una cierta elevación son justos, son más exquisitos en sus gustos y se distinguen entre los materiales; así como los más materializados se inclinan más hacia las cosas y deleites terrenales, y quien se halla a gusto entre esa sociedad son los afines a ellos.

Por esto a menudo veréis semejantes cuya compañía os repele y molesta, y en cambio los hay que atraen y halagan sin que podáis explicaros el motivo, siendo la causa, la afinidad por una misma elevación. Esto también sucede con los que en otras encarnaciones fueron familiares, pero solamente entre los de poca elevación. No así en los que ya poseen Luz, por sentir entre sí una atracción por el mismo fluido que irradian; sienten el mismo Amor y lo practican con todos sus hermanos, a pesar de no tener la misma elevación; pero no tienen ni pueden sentir afinidad con espíritus bajos o sea de tinieblas, que no dan buen ambiente.
Comprended bien hermanos queridos, esta explicación, no os equivoquéis con las categorías sociales, pues el alma de un llamado pordiosero puede ser más elevada que la de un ilustre, y a pesar de sus sencillez puede sentirse atraído por cosas más delicadas y elevadas sin inmutarse por las terrenales, y un gran hombre, como se denomina en la Tierra, puede ser un espíritu bajo, y en algunas ocasiones ponerse por debajo de los animales haciendo oídos sordos a su conciencia. ¿Por qué sucede esto? Porque su materialización tapando los oídos esenciales, les obliga a atropellar hasta su propia conciencia, porque le domina el orgullo y el egoísmo, fatales consejeros para poder elevarse.

Hay espíritus que al ver tanta causa en él, antes de reencarnar, hace concesión de su libre albedrío al guía que se encarga de conducirlo en la vida que de nuevo empieza. Este, a pesar del Amor que siente por su protegido, se ve en la necesidad de contrariarlo en más de una ocasión, para llevarlo por el camino del bien cuando se desvía del sendero que eligió, y que olvidó en el momento de nacer. ¡Cuán diferente le es esto para el espíritu que conserva el libre albedrío, que recibe al ser creado, y a pesar de haber prometido cumplir la Encomienda, se olvida de ella y toma con facilidad un camino más placentero materialmente, pero más equivocado espiritualmente por las pasiones y el orgullo que hicieron presa en él! ¡Con cuánto egoísmo desarrollan la vida estos seres que sólo piensan en ellos mismos, acumulando bienes materiales; siempre insatisfechos de estos llegan al ocaso de la vida terrena sin haberse preocupado del fruto de su vitalidad, que anima y da vida a su cuerpo, el que tal vez esté en vísperas de no ser nada!

El que cede su libertad de acción o libre albedrío a su ángel guía, le es más fácil entrar en meditación, por medio de la contrariedad a que es sometido para seguir el camino de la humildad y acatamiento de las Leyes del Padre; por esto, el humano, al planteársele dificultades en sus deseos materialistas, le es un freno. Medite y busque por consiguiente cuanto puede haber de verdad en lo que hasta el presente fue para él dudoso e incomprensible, es decir lo que suele llamarse fenómenos, sin comprender que los fenómenos sólo existen en los que por su mal proceder con sus hermanos no pueden comprender y ver con claridad.

¡Cuánta sorpresa aguarda a los egoístas que, ciegos por las pasiones y bienes materiales, sólo pensaron en ellos, tratando a sus hermanos con inferioridad! Estos seres al dejar el cuerpo van a oscuras, nada vislumbran a su alrededor, y siguen por algún tiempo con la misma oscuridad que llevaban, cuando estaban en materia.

Hay hermanos en la Tierra, que al no saber soportar tanta contrariedad como se les presentan llegan hasta el suicidio, creyendo que así terminará su sufrimiento. Triste equivocación sufren los hombres que así se comportan, por no saber que en el espacio que circunda la Tierra no solo existe lo bueno sino también el desengaño, por haber hecho su voluntad pero no lo que debieron: Entonces ven que no supieron afrontar las contrariedades y tienen que volver a nacer para seguir andando el camino que antes no transitaron, y vencer cuantos obstáculos hallaron en él y no vencieron.

Al paso del tiempo deja marcado el espíritu encarnado su valor o cobardía, y sobre todo cuando su camino es en demasía escabroso, sucumbe por falta de fortaleza y fe. La fe es esperanza, y la esperanza da ánimos al caminante para que siga adelante sin desfallecer, hasta alcanzar la meta que él mismo se señaló. Fruto de la cobardía es el repetir tantas veces la reencarnación. Por eso, el espíritu antes de reencarnar se muestra valiente para elegir lo que desea pasar, y lo que más le va a ayudar a hacer su progreso, cuya elección le es respetada por toda la Jerarquía Celeste incluso por el mismo Padre, para que sea responsable de sus actos haciendo su representación en el gran teatro de la vida.

Cuando se realizan con dolor esas representaciones, dan lugar a quedar abatidos y humillados por cierto tiempo. Depende de la parte de materia que se arrastre, y éstas son causas que no se pueden detener. ¿Por qué? Porque, a pesar de creeros potentes y fuertes, sólo sois juguetes de vuestra causa-destino. ¡Cuánto da que pensar esto a los fracasados, sin hallar respuesta a ello, habiendo una causa a tales efectos!

Si sois de aquellos a quienes intimidan las adversidades, coged fuerzas para enfocar la vida distintamente conformándoos a seguir el camino que tenga cada uno elegido, camino que siempre es el del cumplimiento, aunque contrario a vuestro deseo venga y no os agrade, pues ahí está el bálsamo para curar el dolor. Allí hallaréis a quien ama de verdad, quien consuela y da valor para seguir adelante, unas veces con flores y otras con espinas, pero siempre entre las espinas el ángel guía intercala alguna que otra flor y cojáis ánimos para cumplir la misión elegida. El que lo hace entre flores también encuentra alguna que otra espina, por haber entre las flores alguna rosa con pinchos en su tallo; mas el que se resiste a pasarlo ha de volver otra vez, y en lugar de elegir un camino con flores, elegirá el que sólo tenga espinas perdiendo con ello todo placer en la Tierra. Estos son los que con facilidad descubren la verdadera vida del espíritu, porque cansados de sufrir buscan el bálsamo a su dolor y lo hallan, al saber que si ahora sufren les queda una eternidad de gloria para disfrutarla, si cumplen hasta el final.

Al bordear el tiempo del ocaso, que irremisiblemente se aproxima, surgen pensamientos en el hombre que le hacen meditar en el pasado de su presente vida; cuantos más buenos recuerdos tiene de su pasado por las fatigas sufridas con resignación más placidez y reposo experimenta al pensar en el próximo ocaso. Con conocimiento de causa os prevengo para que hagáis un análisis profundo de lo hecho en la presente existencia, para ver si en lugar de pagar el debe vais adquiriendo más causa. Tratad de buscar una moralidad natural, cambiando lo ficticio por lo natural, y así poder disfrutar la verdadera vida aún estando en la Tierra.

Buscad la esencia que contienen las enseñanzas filosóficas y naturales que os presento. Digo naturales, porque proceden de donde no hay contaminación con lo terrenal: las que conforman a los hombres abatidos por el dolor de diferentes causas que existen en el destierro, y puedan ir mejorándose. Qué mas puede consolar a los fracasados y cansados de la presente vida pasajera, que el saber lo que existe para todo aquel que sin rebelarse ha sabido afrontar el dolor y ha cumplido con los deberes de buen ciudadano, respetando a sus hermanos, prestándoles la ayuda que requiere esa ciudadanía bien comprendida, sabiéndolos tratar como le gustaría a él mismo ser tratado en todos sus matices y circunstancias. Este es el único medio de alcanzar el alma grados de elevación, por haber cumplido el Mandato que recibe la vitalidad que da vida al cuerpo humano, pues la carne en la Tierra se crea y, como materia que es, en ella queda.

Así como el hombre crea los cuerpos de su misma especie, Dios Padre crea las vitalidades de todas las especies; el humano es creado a SU imagen y semejanza dotado de inteligencia, y el animal lo es de instinto. A pesar de eso, ved como cumple las Leyes de la Naturaleza, dejando para otros lo que le sobra, nunca mata por matar. Siendo el humano la especie predilecta del Creador, el vegetal y el animal son creados para servicio y uso del primero. No maltratadlos, porque también como el humano, pertenecen a la creación del Padre, que a pesar de ser todo Amor con sus hijos, es también Justicia Infinita, a la cual está sujeto el hombre, que habla del pasado en el presente, del debe y el haber.

Los actos que realiza el hombre en la Tierra, van ligados unos y otros a su pasado- presente, ramificaciones de un pasado en el que nada hizo para su progreso. Por eso, estremece la vida de algunos hermanos, que vienen cargados de esas mencionadas ramificaciones. Ni siquiera tienen voluntad propia, sino que son unos instrumentos a los que hacen sonar a gusto del conocedor de la composición, Guía protector, y en muchas ocasiones despiden notas lastimeras, que no todos saben oír. Los menos materializados sí comprenden algo, cuando más si han sido afectados con algo parecido. Todos tienen trazado un presente, repercusión de un pasado. Meditad donde se trazó, y con la fuerza del razonamiento hallaréis solución a lo que en un principio fue un dilema, ya que comprenderéis en ello la Justicia del Padre.

  De la inexperiencia e ignorancia surgen las equivocaciones en la vida presente y futura, por estar sembrando en ésta la cosecha del mañana. Que la agitación que hoy llevéis no sea obstáculo para ese mañana, sabiéndola dosificar dando al César y a Dios lo que a cada cual corresponde, o sea, dar resistencia al cuerpo y frenar las tendencias materiales para esencializar al alma, que tiembla cuando a la Tierra baja a tomar encarnación de nuevo, por temor a verse arrastrada por las pasiones que existen.

  Mucho se redime el alma cuando elige infancias dolorosas, y a veces deja la Tierra a temprana edad, cosa que no os explicáis al no saber cómo se desarrolla la vida del espíritu tanto libre como encarnado y por qué son tan largas unas existencias y otras tan cortas; pero nada raro es en el ambiente espiritual. Todo está claro y así sucede: unos porque cumplieron su misión y el Padre por SU Justicia les reserva mejor estar; otros, porque se van materializando en lugar de cumplir la Ley de Amor que es a lo que vinieron a reencarnar, para poner a prueba su valor de no dejarse vencer por las tendencias materiales y pruebas que les presenten. No importan estas cuando se es fuerte para vencerlas, aunque no siempre se tiene esa valentía, por hacer presa el orgullo y el egoísmo, que es el obstáculo más grande para comprenderlas y superarlas.

Verdaderos trofeos les espera a los espíritus valientes, que con sus límpidos pensamientos y lúcidas obras crearon un puesto vacante en su mente para poder captar lo esencial. Toda comprensión necesita hacer su desarrollo en la mente, llegando a tomar forma perfecta. Si aún no ha llegado ese tiempo para vosotros, trabajad en ello, puesto que el Padre, siendo todo Amor, concede que de la comprensión que antes fallara salga lo real y Divino. Sólo hay algo que no falla, hallar la realidad por medio del cumplimiento. ¡Qué fácil y claro se ve cuando ya no se ignora lo que al principio parecía imposible de descifrar! ¿Por qué? Porque lo resolvió con el estudio y concentración del pensamiento, que en lo espiritual es meditación.

Cada momento de la vida tiene motivo de estudio y meditación, pero si queréis hacer solo vuestro deseo sin pensar en perjuicios, al término de la existencia hallaréis la respuesta, aunque también podréis hallarla mucho antes de llegar si sois observadores. Este rechazo a dar a otro lo que no os guste, os hará vislumbrar el final antes de llegar éste, por llevar en sí una paz que os hará comprender la justa razón. En este modo de proceder os habéis de apoyar, para que no mande la razón de la fuerza por la posición social.

Cualquiera que sea la posición social o el rango a nivel cultural en los hombres, no debe de influir en el buen trato de unos a otros, ya que las categorías de clases sociales, no se valoran en lo espiritual; solo se valora el cumplimiento de la Ley de Dios. Pero la posición social elevada hace más fácilmente al hombre orgulloso, por creerse superior a los que tiene bajo su mando, sin pensar que son sus hermanos y les debe respeto; a pesar que tal vez han elegido éstos una posición más humilde para mejor poder pagar su debe.

En todo punto y lugar hallaréis hermanos faltos de Caridad, la cual tan diversamente se puede practicar, como por ejemplo, ayudando al extraviado para que vuelva a su camino. Si sufre, consoladlo, una frase de consuelo puede ayudar a salvarse a un alma que es arrastrada por las pasiones de la carne, evitando que llegue al desenfreno, por falta de ayuda moral y de consuelo.

Socorred con vuestro óbolo al necesitado, pero hacedlo con cuidado para que no se haga egoísta y perezoso. Por lo tanto, hermanos míos, practicad las profundidades de lo interno, no las exterioridades para hacer la caridad; esta debe de practicarse con amor y sin ostentación, para no humillar a quien recibe tal ayuda; pensad que quien la da es más afortunado que el que la recibe.

Mucho cuidado ha de tener el que posee cubiertas sus necesidades de no envanecerse y de no retener para sí lo que carecen sus hermanos desheredados, por traerlo éstos como misión, y no les tiende una mano para ayudarlos sino que prefiere guardarlo. Estos viven la vida del cuerpo y poco o nada la del alma. ¡Oh, hermanos míos, qué triste es para el espíritu que se cree superior a sus hermanos no dando un paso de acercamiento hacia ellos, cuando podría mitigar algún dolor a esos pobres desheredados que son los que anteriormente sólo supieron atesorar, lo que al marchar de aquí no se pudieron llevar! Sólo el orgullo y egoísmo les acompañó, el que con las penas y contrariedades de ahora van rebajando, pero no por eso os hagáis sordos a su dolor o necesidad, que ante todo son vuestros hermanos.

Oíd la llamada de la conciencia todos aquellos que en un ambiente en el que no se sufren necesidades os halláis. Buscad el medio de ayudar a compartirlo, y cuando se sienta la satisfacción de haber mitigado un dolor, será prueba evidente de que se hizo con amor, no para aquietar la conciencia. Que en lugar de egoísmo haya amor, y así otro día no tendréis que sufrir los dolores, incurables con los medicamentos terrenales. El que siga solitario haciendo servir la fuerza material para adquirir más orgullo, puede estar seguro de que le servirá muy poco tiempo; incluso antes de dejar la actual existencia puede perderlo, para empezar antes el desengaño. Estos espíritus que van ofuscados por la Tierra atesorando y disfrutando de los bienes terrenales, seguirán despojados de todo bienestar cuando dejen el cuerpo.

¡Cuantas bellezas le están reservadas para contemplar al que sepa estar al lado de sus hermanos como uno más, sin pretensión de superioridad. Cuando es espíritu se hace digno de esa superioridad es porque sabe amar a sus hermanos, y ésta es la mayor riqueza que se llevará.

Meditar en lo cortísimo que es el tiempo de una existencia para que se prepare tanto para ella, que es como carga puesta sobre el espíritu para no poderse elevar. Pensad cuán corto es el tiempo que sirve para aferrarse tanto a ella. Tened presente que los ricos materiales de ayer son los pobres de hoy, si no supieron hacer buen uso de su posición y riqueza en su libre albedrío. Y los pobres de hoy serán los ricos del mañana si saben llevar con humildad su misión. No obstante, no confundid la humildad de la pobreza con la indigencia, aunque como pago las dos caben en la regeneración del ser humano, que crea su propio estado con su modo de proceder, y como individualizado, hallará el ascenso. Observad en esto la Gran Sabiduría de Dios, que nadie paga ni sufre lo que a su hermano pertenece, como tampoco se beneficia de lo ganado por otro en cuanto al espíritu se refiere. Sólo en lo material existe el traspaso de bienes por existir la pasión.

Para que despierten los que, dominados por el egoísmo, piensan solamente en las riquezas del cuerpo y ni siquiera son felices por estar insatisfechos de ellas, yo les digo: pobres ciegos materialistas, que están jugando la última baza que les va a marcar la próxima existencia; en su próximo viaje pedirán venir faltos de bienes materiales, y no extrañe que, a pesar de estar necesitados, no encuentren una mano protectora, como ellos tampoco la tuvieron. Para ellos la pena del Talión se hace inminente, y vendrán a recoger la cosecha que hoy están sembrando; posiblemente en sus momentos de dolor entren en meditación y se hagan esta pregunta como hoy se la hacen otros: ¿Por qué yo sufro tanto mientras otros disfrutan?

¡Oh, hermanos míos, cuánto abate al hombre la incomprensión! Cuando se le presenta algo imposible de resolver por sí mismo, se desespera, pero nada puede hacer para evitarlo. Si el ser humano pensara un poco más en lo que a Dios pertenece y en su propio existir, tendría más fe en aquello de lo que posiblemente duda o que tal vez rechaza. Quien no se toma la molestia de indagar por sí mismo no tiene derecho a dudar. Triste es la vida de los espíritus pobres de bienes espirituales, bienes que se van adquiriendo con la práctica de los Atributos Divinos. Amad y respetad al que hoy consideréis inferior a vosotros, porque quien sabe si fue en tiempos pasados un déspota orgulloso como lo podáis ser hoy alguno de vosotros.

Es el ser humano en la Tierra como un viajero que recorre un trayecto más o menos largo. No todos siguen el mismo, los hay que en el camino elegido llegan hasta agotar la materia, haciéndose el espíritu flexible a toda adversidad y dolor. En esto se puede ver el sufrimiento más en unos que en otros, porque han de cancelar más para llegar a tiempo al término del viaje, según la diversidad de causa que cada uno trae, llevando la cruz hasta el final de su etapa.

Todo ser trae, en general, su misión de cumplimiento. También los hay que la traen en particular, por el pacto hecho espiritualmente con su guía, que no pueden eludir, sobre todo cuando es en beneficio de sus hermanos. No os separéis de dicha cruz aunque os sea costoso de llevar, Tomadlo, como cosa que os pertenece. Apoyados vais en el constante Amor del guía, para seguir adelante con vuestra misión, o cruz de mayor o menor dimensión. En esto se puede ver la diferencia de capacidad de unos a otros, que no pertenece solo a la Tierra sino que tiene un origen que se remonta a un pasado ya en este mundo ya en otros por donde pasó. De ahí deriva al pasar de una a otra encarnación la diferencia de clases y padecimientos. Investigad en vuestra vida y en la de vuestros hermanos, que todos lleváis la cruz sin poder dejarla mientras os pertenezca. ¿Acaso cuando tratáis a vuestros hermanos como no os gustaría ser tratados, no estáis fabricando  para el mañana la cruz de mayor o menos tamaño?

Esto es extenso y variado para la comprensión, por ser todos diferentes en causa y cumplimiento. ¡Cuánta diferencia de unos a otros existe, aun teniendo las mismas posibilidades materiales! ¿Y qué podéis decir de los niños que apenas nacen ya arrastran una cruz mayor que sus propias fuerzas, por enfermedades o deformaciones, o bien de incapacidad mental, mientras otras veces son incomprendidos por su forma de pensar y obrar? Meditad, hermanos míos, según el juicio de cada uno, cuánto tiempo se dio a los niños que dejaron la materia a muy corta edad, y dónde se hicieron merecedores de ser desterrados.

  Si no se tiene fe en la reencarnación, ¿Cómo y dónde pagan los hombres el daño que han hecho a sus semejantes? Mientras no se resuelva tal cosa, no podrá comprenderse la Gran Sabiduría y Justicia Divina. Estudiadlo, y os será fácil comprender que han existido otras vidas corporales para el espíritu. Aprovechad esta oportunidad y comprenderéis el significado de volver a empezar de nuevo y la importancia que para el espíritu tiene hallar parejas que quieran recibirle, facilitándole la materia para poder realizar lo que pendiente dejó sin hacer.

  En trances de este saber se hallan los afligidos, afectados por el dolor de enfermedades incurables; esto será el bálsamo que si no cura el cuerpo curará al espíritu, confortándolo y estimulándolo a que siga adelante sin acusar fatiga; así lo hizo Jesús cuando le atormentaba ver tanta rebeldía e ignorancia en los hermanos que le acusaban, pero jamás se acobardó, pues sabía que era su deber cumplir hasta el final la Ley encomendada por el Padre. Por eso, cuando os sintáis desfallecer, recordad que, después de llevar hasta el final la cruz, tuvo la recompensa de subir al Padre, como lo atestigua la Biblia: Juan 20: 17 que dice: Voy a mi Padre, a mi Dios y vuestro Dios. ¡Palpable Justicia la del Padre que premia a sus hijos cuando cumplen sus Leyes!

  Extraed por medio de la meditación cuanto de instrucción y consuelo dejo en estas lecciones, que si hay algunos que no lo necesitan, sirva para consolar a otros, y si a pesar de ello no calma su dolor, es porque la enfermedad es crónica, y por su causa la deben pasar. He aquí cómo el pasado se refleja en el presente, del mismo modo que lo hará el presente en el futuro. Por eso recomiendo que, así como llega a vosotros, lo hagáis llegar a otros, quienes tal vez estén deseosos de recibirlas, por haber estudiado en su propia vida y la de sus semejantes; es posible que sea su bálsamo regenerador, y por consiguiente sea ésta la mejor Caridad que podáis hacerles.

  Como buen pastor de mis ovejas, las quiero a mi lado para apacentarlas en estos sabrosos pastos en los que no hay contaminación, y sí el bálsamo curativo para que sanen las que enfermaron al comer pastos contaminados, y no enfermen las sanas.

RESIDUOS DEL PASADO MANIFIESTA EL HUMANO, AUN CALLANDO, PERO SI SUFRE Y CALLA TAMBIÉN LO DIRÁ EL FUTURO.

Al cobrarse el tiempo su presa,
deja un rastro estremecedor,
que apenas a quien lo contempla,
dejando un recuerdo de dolor;
pero tiene el tiempo un líquido,
que cicatriza toda herida.

Amargo será ese tiempo,
mientras se habite en el destierro,
al estar supeditados a cancelar
cuando adeudáis de atrás,
medio de dejar de ser cautivos,
en un mundo que se nace y muere,
con dolor, al venir y al irse.

Hasta que no comprendas, hermano,
por qué a él vienes y sufres,
seguirás transmigrando en él,
naciendo y muriendo con dolor,
y así conseguir regenerarte
.

Al dejar el mundo, hermanos,
ve el espíritu con claridad
como se vive en la Tierra;
y sin pensar que algo hubiera
al pasar esta frontera,
algo que todos verán,
cuando por el cumplimiento,
se hagan partícipes de ello,
y puedan decir entonces:
Venditas sean mis penas
las que tuve que pasar,
para alcanzar lo que tengo,
lo que todos obtendrán,
cuando sepan repartir,
Amor, Paz y Caridad.

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