34 Mensaje 9-C

  Verdaderos trofeos les espera a los espíritus valientes, que con sus límpidos pensamientos y lúcidas obras crearon un puesto vacante en su mente para poder captar lo esencial. Toda comprensión necesita hacer su desarrollo en la mente, llegando a tomar forma perfecta. Si aún no ha llegado ese tiempo para vosotros, trabajad en ello, puesto que el Padre, siendo todo Amor, concede que de la comprensión que antes fallara salga lo real y Divino. Sólo hay algo que no falla, hallar la realidad por medio del cumplimiento. ¡Qué fácil y claro se ve cuando ya no se ignora lo que al principio parecía imposible de descifrar! ¿Por qué? Porque lo resolvió con el estudio y concentración del pensamiento, que en lo espiritual es meditación.

  Cada momento de la vida tiene motivo de estudio y meditación, pero si queréis hacer solo vuestro deseo sin pensar en perjuicios, al término de la existencia hallaréis la respuesta, aunque también podréis hallarla mucho antes de llegar si sois observadores. Este rechazo a dar a otro lo que no os guste, os hará vislumbrar el final antes de llegar éste, por llevar en sí una paz que os hará comprender la justa razón. En este modo de proceder os habéis de apoyar, para que no mande la razón de la fuerza por la posición social.

  Cualquiera que sea la posición social o el rango a nivel cultural en los hombres, no debe de influir en el buen trato de unos a otros, ya que las categorías de clases sociales, no se valoran en lo espiritual; solo se valora el cumplimiento de la Ley de Dios. Pero la posición social elevada hace más fácilmente al hombre orgulloso, por creerse superior a los que tiene bajo su mando, sin pensar que son sus hermanos y les debe respeto; a pesar que tal vez han elegido éstos una posición más humilde para mejor poder pagar su debe.

  En todo punto y lugar hallaréis hermanos faltos de Caridad, la cual tan diversamente se puede practicar, como por ejemplo, ayudando al extraviado para que vuelva a su camino. Si sufre, consoladlo, una frase de consuelo puede ayudar a salvarse a un alma que es arrastrada por las pasiones de la carne, evitando que llegue al desenfreno, por falta de ayuda moral y de consuelo.

  Socorred con vuestro óbolo al necesitado, pero hacedlo con cuidado para que no se haga egoísta y perezoso. Por lo tanto, hermanos míos, practicad las profundidades de lo interno, no las exterioridades para hacer la caridad; esta debe de practicarse con amor y sin ostentación, para no humillar a quien recibe tal ayuda; pensad que quien la da es más afortunado que el que la recibe. El que quiere poseer más de lo necesario se convierte en administrador en la Obra del Padre, estando más obligado para con sus semejantes.

  Mucho cuidado ha de tener el que posee cubiertas sus necesidades de no envanecerse y de no retener para sí lo que carecen sus hermanos desheredados, por traerlo éstos como misión, y no les tiende una mano para ayudarlos sino que prefiere guardarlo. Estos viven la vida del cuerpo y poco o nada la del alma. ¡Oh, hermanos míos, qué triste es para el espíritu que se cree superior a sus hermanos no dando un paso de acercamiento hacia ellos, cuando podría mitigar algún dolor a esos pobres desheredados que son los que anteriormente sólo supieron atesorar, lo que al marchar de aquí no se pudieron llevar! Sólo el orgullo y egoísmo les acompañó, el que con las penas y contrariedades de ahora van rebajando, pero no por eso os hagáis sordos a su dolor o necesidad, que ante todo son vuestros hermanos.

  Oíd la llamada de la conciencia todos aquellos que en un ambiente en el que no se sufren necesidades os halláis. Buscad el medio de ayudar a compartirlo, y cuando se sienta la satisfacción de haber mitigado un dolor, será prueba evidente de que se hizo con amor, no para aquietar la conciencia. Que en lugar de egoísmo haya amor, y así otro día no tendréis que sufrir los dolores, incurables con los medicamentos terrenales. El que siga solitario haciendo servir la fuerza material para adquirir más orgullo, puede estar seguro de que le servirá muy poco tiempo; incluso antes de dejar la actual existencia puede perderlo, para empezar antes el desengaño. Estos espíritus que van ofuscados por la Tierra atesorando y disfrutando de los bienes terrenales, seguirán despojados de todo bienestar cuando dejen el cuerpo.

  ¡Cuantas bellezas le están reservadas para contemplar al que sepa estar al lado de sus hermanos como uno más, sin pretensión de superioridad. Cuando es espíritu se hace digno de esa superioridad es porque sabe amar a sus hermanos, y ésta es la mayor riqueza que se llevará.