38 Mensaje 10-A

  La fuerza de la expiación hace humildes a los hombres, para que piensen en sus hermanos que tienen falta de su ayuda, y sientan el fuego del Amor, como lo hacen con el amor carnal que por él son capaces de vencerlo todo. ¡Cuán equivocado va el ser humano que sólo en él piensa creyendo que se basta a sí mismo por acompañarle ciertos bienes materiales, sin pensar que en el mejor momento de su vida puede perderlo todo, y el espíritu sufrir las consecuencias de el desenfreno ambicioso! He aquí la bien empleada frase: Los ricos materiales de hoy serán los pobres de mañana si sólo viven para sí y sus riquezas sin pensar en los demás. No así cuando estas son Espirituales, conseguidas con el buen trato hacia sus semejantes, que acompañan siempre a las almas, hallándose en la hoja del haber del Libro de la Vida.

   Alegraos del gran paso que dará la humanidad al pasar de una fase a otra. Es un trabajo constante a tal fin, por lo que se sucederán Hechos para el despertar de una gran parte de la humanidad. Tiempo hace que el que sea observador lo puede prever. Veréis consumarse hechos en los hombres que os sorprenderán y harán que se sorprendan ellos mismos, hechos que a simple vista no se conciben por creerlos desacertados pero que tienen su significado en los actuales momentos de transformación material y espiritual. Por eso, cuanto se desarrolle a vuestro alrededor, motivo de estudio es, mas para comprenderlo es preciso penetrar algo en la verdadera vida del espíritu; ese es nuestro deseo y vuestro beneficio.

   No precipitaros, y poco a poco iréis descubriendo el enigma, sabiendo que unos tiempos de borrascas os traerán otros cálidos y en calma. Serán pruebas palpables, que servirán para que los olvidadizos, los que creen en Dios solo a medias o lo hacen obligados por la necesidad, den el paso más largo por ver en toda manifestación, o acontecimiento, que hay una Inteligencia Superior que todo lo dirige, ya que no verán mixtificación en ello sino Hechos reales que habrán de despertar a muchos dormidos, puesto que tales pruebas sólo se pueden operar por una dirección invisible capaz de llevarlo a cabo.

   No serán Hechos de placer, sino que contemplará con pena el más despiadado de los hombres y que poco a poco se irán agravando, porque el orgullo de unos y otros no dejará que se entiendan entre sí. En tales desmanes sucumbirán muchos moradores de la Tierra, hasta que despierten cuantos sobrevivan a la ignorada realidad por la que bajaron al destierro, y obren pacientemente según sea su causa, despojándose de los enemigos que aprisionan al alma. No creáis por eso que una fuerza oculta os amenace, lo que al hombre niño se le hizo creer, dándole el nombre de demonio o Satanás. Hermanos míos, esos tales están dentro de cada hombre que está cargado de orgullo y egoísmo. ¿A quién le puede tener más miedo el humilde y pacífico sino a los que le rodean con opresiones y tentaciones? Sólo el hombre es el causante de todo el mal que pueda llegarle, sin que haya que temer a lo desconocido, sino a lo propio que entre vosotros se encuentra.

   En vías de progreso general está el mundo Tierra, por tener todo lo creado por Dios un tiempo establecido para su ascenso, puesto que hay mundos que podrán ocupar todos los cumplidores, o incumplidores, cada cual en el mundo o esfera que le corresponde a su grado de materialización o desmaterialización, y que el espíritu va escalando en su recorrido por la pluralidad de mundos. Todo funciona con regularidad, porque quien ha de operar en ello, tiene en todo momento obediencia al Mandato de la Superioridad.

   ¡Oh mundo Tierra, tus habitantes aclamarán al Cielo en busca de ayuda, de la que muchos nunca se preocuparon por creerse lo bastante fuertes para dirigirse por sí mismos! El hombre, en manos del destino, no es más que una especie de nube azotada por el viento, que va en la dirección a la que éste sopla. Esto le sucede, en los actuales momentos críticos, a este mundo. ¿Causas? El materialismo descontrolado, sin un resquicio de Luz en la mente que le haga elevar el pensamiento al Creador. Por lo cual, de gran parte del cataclismo es causante el ser humano. Hay una realidad que debe cumplirse, de acercamiento de unos a otros, y piensen los hombres que hay algo más que tienen olvidado.
   A pesar de ser un mundo bajo y de expiación, hay en la Tierra seres encarnados progresados, por haber cumplido la misión que trajeron de ayuda a sus hermanos, para que lo decretado por el SER Supremo se cumpla. Fueron grandes hombres, como los llamáis en la Tierra; unos, tuvieron la misión de recordar el Mandato Divino; otros dieron con sus inventos un gran progreso y adelanto al mundo para comodidad de sus habitantes. ¿No veis en ello reflejada la Bondad del Padre, que permite a esos seres misiones destacadas? Estos van iluminando a los hombres, siempre impulsados por actos de Amor y obediencia a la Ley Divina.

   Uno de ellos fue Jesús, que hasta el final llevó su cruz, y le sucedieron otros con sus mismas enseñanzas, para que con su ayuda le fuese más fácil al ser humano regenerarse. Sin embargo, el orgullo y egoísmo de algunos hombres taparon la luz que otros extendieron. Por esto, la mayor caridad que puede hacérsele al ser humano es la espiritual, enseñándole a saber quién es, por qué vino al destierro y a dónde irá cuando deje inerte la materia.