42 Mensaje 11-A

  Como transcurre la vida, así se van desarrollando las vitalidades. La trayectoria del espíritu-ser en la Tierra, es olvidada al nacer; por eso permite el Padre se recuerde de nuevo, por medio de los médiums que captan fielmente las instrucciones enviadas por hermanos de Luz, y os ayudan a que sepáis por qué se halla el ser humano en el destierro. Es como haceros presente el pasado de vuestro propio ser, el que toma tantos cuerpos como le son necesarios para su perfección, es decir para abrillantar la esencia de materia de que fue creado, la que da forma al hombre (el yo personal), a cuya esencia de materia ilumina la chispa divina llamada Alma con su Luz, vida e inteligencia. En lucha constante están estas dos esencias como complementos vitales. ¿Por qué esta lucha? os preguntaréis. Porque cada una de ellas se inclina a su tendencia: Lucha el Alma sin tregua para volver a su origen, como cual hijo pródigo, para volver al Lado del Padre; y el espíritu con su esencia de materia, tiene tendencias materiales hacia las que se inclina, hasta no haberse englobado en Luz con el Alma, en una misma unidad en potencia de Luz.

  Son en principio dos polos opuestos, que se manifiestan haciendo en algunos momentos dudar al hombre ignorante, que no sabe hacia cual inclinarse. Cuando con injusticia actúa éste es indicio de que dominó la materia, con el desagrado de la esencia vital consciente o Alma, y si, a pesar de tener el apoyo de su guía que no le deja y controla sus pasos, domina la parte material, es cuando va descendiendo la vitalidad o ser por la escala de los mundos de descenso hasta llegar a la Tierra, como último mundo de descenso o destierro, por haber hecho a sus semejantes lo que no quiso le hiciesen a él. Actúa, en otras palabras, la fuerza orgullosa y egoísta, y con ello se va cargando de imperfecciones, que le hacen descender hasta el destierro para pagar la pena del Talión o Ley de Causa-Efecto, o sea pagar la deuda contraída ; estas deudas, o deberes que tiene contraídos el espíritu ante la Ley del Creador, hacen diferenciar unos de otros en las escalas sociales y en las penalidades por las que pasáis.

  Anteponed al deseo de los gustos materiales el Amor hacia los hombres (1) , que si bien para vosotros son en su mayoría desconocidos todos pertenecen esencialmente a un mismo Origen. Por lo tanto, cuanto más os distanciéis de ellos más lo haréis de ese Principio. ¿Y qué podréis ver y comprender de EL, mientras no os unáis los hombres con Amor sincero? Nada. Esta es la causa de que una inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra no puedan dar testimonio del Creador, cuyos Atributos manifiesta para con sus hijos, a quienes encomienda que los practiquen, por ser el medio que tiene el alma de acercarse a la Casa Paterna.

  Entereza requiere la práctica de los Atributos mencionados, pero no temáis, que los buenos actos que realicéis con vuestros semejantes no se habrán desvirtuado: los tendréis presentes ante vosotros en el día del Juicio por el que toda alma pasa. En tal Juzgado no hay defensores de vuestra propia causa. Cada uno recoge aquello que sembró, y con la misma dosis de amor que sembró irá recogiendo. Esta es la razón de que en algunos momentos se rebelen algunos seres, abatidos por los sufrimientos y contrariedades que no puedan evitar por ser efectos de su propia causa.

  Perdura en el hombre su primer origen, que no lo abandona en cuanto a la esencia-Luz que recibe del Padre al ser creado, pero al recorrer los mundos siempre de descenso, cada vez más materializados, como le ha sucedido al ser que puebla la Tierra, se va cargando de una substancia cada vez más densa. Esta substancia que va adquiriendo, envuelve progresivamente la esencia de Luz, y por consiguiente se hace menos apto para comprender las cosas de Dios (2).

  Recordad que la fe y voluntad mueven montañas: moved ese deseo de acercamiento a lo Divino, para que el fuego del Amor no se apague. Así como maduran los frutos con la ayuda del calor del Sol, también maduran las mentes con las adversidades y el dolor. Se parece a un enfermo material que tiene sus ojos tapados y no puede divisar con claridad las cosas, pero al quedar libre de vendajes, poco a poco va recobrando su estado normal. ¿Cómo, pues, vislumbrar la Luz Divina si la vista interna no puede soportar esa Pureza? A pesar de ser la Tierra un mundo bajo, los rayos solares hacen fructificar con su Luz todo cuanto irradian.

  ¡Cuanto Amor y protección demuestra el Padre para con sus hijos con este Divino resplandor! Todo sonríe cuando se percibe esa ayuda protectora, al hallarse seguros con ella. Al irradiar el Sol sus rayos de Luz, muestra la naturaleza su agradecimiento al nutrirse de ellos. Examinad la influencia que ejerce en vosotros el astro Solar, y cuando lo hayáis comprendido esperaréis pacientemente poder ver las muchas maravillas que existen en el Universo. Cuanto más os relacionéis con ellas menos os conmoverán, por estar más acostumbrados a tales bellezas, al ir descubriendo lo que hasta ese momento fueron misterios. Id dejando las imperfecciones poco a poco, y por ese mismo orden os iréis acostumbrando a resistir la Luz cada vez más intensa; alcanzando más felicidad por llevar en sí más luminosidad, y por tal merecimiento más recibiréis, tanto interna como externamente.

    (1) Al decir hombres, se debe entender el humano, es decir, los dos sexos.

   (2) Pablo a los Corintios 2: 24 dice: El hombre animalizado no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura y no las puede entender porque se han de examinar espiritualmente.