53 Mensaje 15-D

 Todo es perfecto, Amoroso y Justo en cuanto a la Divinidad se refiere. ¿Acaso no es perfecta la construcción del ser humano? No atribuyáis esa perfección al hombre, hermanos míos, por el hecho de crear la materia, pues para ello ha de intervenir Una Voluntad, de la cual procede el primer origen de todas las cosas. Examinad los Atributos Divinos y la armonía que guardan entre sí, por no haber contradicción en ellos y ser en su conjunto algo Real y Natural. En lo que a Dios se refiere, no hay más mito que el que le quiera dar el hombre por su propia ignorancia. Tened en cuenta que siendo el Padre infalible, Su Ley de Amor no está sujeta a cambios.

  En cuanto a religiones sólo puede haber cambio en lo que mixtificaron los hombres, que son falibles. Por eso, amados hermanos, tened cuidado y examinad el significado de lo que es Religión: Virtud que mueve a dar a DIOS el culto debido. Pues no habiendo más que un DIOS, no puede haber nada más que una Religión en verdad: Cumplid practicando Sus Atributos con vuestros semejantes. El Padre no pide que sus hijos le Amen a El, sino que manifiesten el Amor unos con otros, y con ello ya se siente Amado. Ya veis la importancia que tiene el saber cumplir el Mandato Divino, que vino a recordar el Cristo.

  Agitados se aproximan los tiempos, y más lo serán para todo aquel que no sepa ponerse al abrigo de los Atributos Divinos, que son la mejor salvaguardia para el ser humano, más todavía en los momentos difíciles por los que atraviesa el globo Tierra. Estos momentos se irán sucediendo por estar pasando la Tierra por el sexto y último cataclismo, para obtener el ascenso que en Ley de Justicia le corresponde, incluidos sus habitantes. Estos han de saber que para ellos existe una tabla salvadora si se quiere cobijar bajo el «Lazo de Amor» que les ofrece el pastor que dirige el rebaño humano, para unir a la humanidad. ¡Feliz el que humildemente sepa cobijarse bajo «Su Manto de Amor», persuadido de que todos han de seguir al «redil»! Nada se obtiene sin esa «Unidad de mutua hermandad». Para eso efectúa una nueva llamada y le sigan los de buena voluntad. Hasta que no se una la humanidad, sufrirá los efectos de habitar en un mundo bajo.

  Como cual teatro en el que alternativamente se suceden y se van representando las escenas en la vida corporal de los hombres, quedando grabadas estas en sus mentes, así también lo harán las escenas de dolor diversas que contemplarán. Entonces, abatidos, elevarán el pensamiento a Dios, con plegarias y súplicas, las cuales algunas veces serán vanas por no poder salirse del Atributo de Justicia el Padre. La humanidad terrenal es como un niño rebelde y desobediente que, avisado muchas veces del peligro que corre y reacio a obedecer, debe ser castigado. Si esto sucede materialmente con los pequeñuelos, eso es espiritualmente lo que le sucede al espíritu niño. Nadie espere la salvación por el efecto de la palabra sino antepone la buena obra, como tampoco la regeneración si no pone cada uno su voluntad y entereza para conseguirlo.

  Diagnostica el hombre y no siempre con acierto aquello que está próximo a suceder. Pero el Padre Gran Sabiduría, avisa lo que ha de suceder, para que puedan llegar a saberlo con antelación aquellos que van cumpliendo Sus Atributos.

  Los grandes sabios materiales pocas cosas habrían descubierto de no haber sido tenaces en su empeño, pero con voluntad hicieron grandes descubrimientos en beneficio de la humanidad. Anteponed todos el Amor y voluntad, sobre todo si es para ayudar al buen convivir hacia vuestros semejantes. Si los sabios materiales cuya misión consistía en fomentar el progreso de la humanidad fueron ayudados en sus descubrimientos por la iluminación Divina, para el progreso del mundo Tierra, ¡cuánta más ayuda no tendrán los grandes filósofos, que trabajaron en beneficio del progreso del alma!

  Grandes hombres que han iluminado a la humanidad con su recta conducta, fueron grandes filósofos que con sus máximas dejaron una guía. Por ejemplo: Cuanto siembres, recogerás. ¿Se tiene presente esta máxima al obrar? Fácil le es al pensador encontrar el origen de las cosas y cómo se manifiestan éstas. Nunca sale un filósofo que merezca el nombre de tal, de un materialista; antes bien, empieza a dudar de todo cuanto no puede ver ni palpar. He aquí la diversidad de opiniones en una misma cosa por unos y otros. El que no sea paciente y pensador, no llegará a ser nunca como esos filósofos, y sin filosofía no hallará el origen de las cosas de Dios en verdad. Por eso es recomendable antes de fallar en un tema cualquiera, saber con certeza de qué se trata.

  Tal vez buscando un resquicio de Luz encontréis un foco que ilumine vuestro camino. Solo os deseo meditación sobre la presente lectura, para coger la flor que más agrade, o la que más vaya en relación con vuestro presente. También los grandes filósofos no cesaron en su estudio ni les dominó la pereza: buscaban algo cuya esencia querían saber con certeza, y su incesante labor y constancia fueron premiadas con el hallazgo de lo que buscaban.

  ¡Beneficiosas lecciones si se sabe sacar la esencia, la que os dará ánimos para practicar la Ley Divina de Amor Universal! Fortaleza para eso os deseo, ya que el Padre por Su Misericordia concede el tiempo necesario a sus hijos para conseguirlo. Por eso dijo el Cristo: Vengan a mí los cansados de sufrir, los que pecaron un momento de la vida del espíritu, ante una eternidad, en la cual el alma va pasando por diversidad de esferas en las que coge cuerpo, y disfruta sus apetencias con arreglo al mundo donde habita.

  No hagáis del tiempo una antorcha que se quema y nada queda de ella, sino mantened la Luz hasta el final, por ser esta natural en todos. Sed pacientes con vuestros hermanos y llegaréis a la Unidad de la Fe, Unidad que facilita el acercamiento al Padre, puesto que la fe sin obras es muerta en su cumplimiento y la salvación del alma. Luz en vuestra mente os deseo para comprenderlo.

   ASI COMO LUCHAIS PARA OBTENER LA RIQUEZA MATERIAL, HACEDLO PARA OBTENER LA RIQUEZA DEL ESPÍRITU, LA QUE OS HARÁ CONOCER LA VERDADERA VIDA EN LA PRESENTE VIDA

Comparte con deseos de Amor,
tus desvelos, y darás mi lección,
la que muchos escuchaban
a mi paso por la Tierra,
en mi última encarnación.

En la que dejé la efigie
de mi martirizada materia,
para que ayudara ésta
a recordar a la humanidad,
cómo debía humillarla.

¡Oh, humanidad, cuán distante
estás aún de alcanzarlo,
a pesar de la ayuda
que del cielo os mando,
para ayudaros a practicar,
el Amor, la Paz y la Caridad!

Triste situación la vuestra,
si no sabéis conseguirlo en esta
penúltima o última encarnación,
que hace el hombre en la Tierra,
por no quedar para él
otro tiempo para ello.

Esta es mi sincera y preventiva lección,
para que sepáis
que siempre estoy con vosotros,
y me sigáis, si en verdad me amáis.