57 Mensaje 16-C

  Los hombres son como los frutos, que al madurar toman dulzor a su debido tiempo, pero que corren el peligro de ser sorprendidos por una borrasca que los azote y hasta destruya. Así es el espíritu, que viene a realizar su progreso por medio del cumplimiento, y cuando no lo hace ha de volver otra vez, con cuidado para no volverse a materializar. Ello es a modo de borrasca para el espíritu, como materialmente lo es para la fruta: algo así como el que anda un largo camino para buscar agua y cuando la tiene en sus manos la deja derramar. ¿Qué fruto sacó de tal trabajo? Otra vez tendrá que volver a empezar. Comprended con esto la importancia que tiene saber aprovechar el tiempo, y en lugar de ser tibios que se van como vinieron, haced que brote en vosotros la llama Divina de la fe, que es la que os hará ser muy fervientes para llevar a cabo el cumplimiento.

  Siempre los «actos realizados en ayuda de vuestros semejantes», estarán presentes en las mentes que los contemplen, como una exposición moral, por ser «estos» cumplimiento de las Leyes de Dios. Por lo tanto, no evangelicéis la palabra si no la acompañáis de las obras: que lo interno sienta lo que dicen los labios para poder así cumplir la Ley de Dios.

  Disciplina ha de haber para crear entre todos la Unidad, por ser cruciales los momentos actuales para el planeta Tierra. Los preparados con misiones han de dar su apoyo a la transformación que ha de operarse, siendo como subalternos y desempeñando cada uno su misión. En esta variación está el saber cuando con Amor se sabe convivir, por no estar todas las mentes preparadas para dar entrada a la comprensión de un mismo tema.

  Entre todos haced la Gran Cadena dando ejemplo de Unidad: que nadie se entremeta en el lugar de otro, ni busque excusas cuando no marche en regla su pequeña e individual máquina de la vida, que gira según el cumplimiento, y con este el progreso, que son los eslabones de su engranaje. No seáis obstáculo para que a su debido tiempo se realicen las cosas con antelación marcadas. La Obra de Dios no se destruye ni termina, y a Ella pertenece la creación del espíritu humano, primordial en Su Obra, como lo es el hijo para el hombre, que para él  todo lo procura.

  Al paso de los tiempos se van transformando las costumbres, y lo que en un tiempo fue imprescindible para el desenvolvimiento de aquello a lo que habitualmente estábais, ha sido relegado al olvido, dando paso a la renovación que el tiempo trajo. Vigilantes están los que han de dar las órdenes de conjunto, por estar próximo el tiempo de decadencia de algunas religiones, mientras que la verdadera ha de surgir tomando cada vez más preponderancia. Verá entonces el ser humano por sí solo la Gran Sabiduría del Padre por muchos medios manifestada. Preparados están los clarines que han de despertar a los dormidos, abriendo la marcha de los valientes e intrépidos anunciadores de una Nueva Era. Testigos serán las almas valientes en la Tierra de la transformación que con su ayuda operarán los Ángeles, y verán apuntar la aurora de un nuevo día, en la que el ser humano en su ignorancia no pensaba, por creer que en la Tierra todo terminaba.

  Que cada uno comprenda bien su situación, y le será más fácil recorrer el camino sin apartarse de él, porque los clarines de ese despertar están ya en las manos de los enviados de Dios, y por lo fuerte que tocarán despertarán a los que sigan dormidos o, mejor dicho, entretenidos en las tradiciones estériles. No es a esto hermanos míos, a lo que baja el espíritu a la Tierra, sino a que con sus buenas costumbres y obras, se deje guiar por la Luz que el Padre le dotó.

  Dad, todos unidos, el gran paso iniciado por Jesús, formando la Cadena de Unidad, que dará consistencia a las manifestaciones de Luz y claridad que irradian sobre la Tierra los Ángeles destinados a ello. ¡Adelante todos, con una sola consigna, la de Unificación por el respeto que os sepáis profesar de unos a otros, sin dejaros dominar por la pasión! Reflexionad, antes bien, y deliberad sobre los que con cara de servidores y sumisos vendrán para coger las flores que hallen en el jardín de la Obra Espiritual, y plantar y regar en otros recintos donde decaerán en lozanía por no haber buena mano cultivadora. Al abrigo de unos se guarecerán otros hasta que la borrasca sea tan intensa que no respete punto ni lugar y nadie lo pueda evitar, sin embargo, no todos meditarán si tiempo les queda para ello, ni todos dejarán de hacerlo, porque los acontecimientos serán intensos y de gravedad.

  Avisados quedan todos a través de mis enseñanzas, que unos y otros reciben por medio de su hilo fluídico de más o menos potencia. Siempre os hacemos llegar medios para que captéis algo que os estimule en lo Espiritual, por ser punto de apoyo para todos. ¡Cuánta moral da la convicción por medio de la lógica, como cual base para ver la Luz que alumbrará al ser humano! Este se irá acostumbrando a indagar en lugar de seguir en la ignorancia, la que tantos siglos perdura por el egoísmo y orgullo de los falsos profetas. Sin embargo, ésta es otra, la que dice al hombre cómo debe de cumplir las Leyes de Dios, que son las que rigen en el Universo entero, y le explica el por qué de tantos escollos en su camino y cómo los puede evitar con fundamento de causa.

  Esmeraos todos, pues sólo quieren de vosotros buena voluntad los hermanos que os dirigen y ayudan, para que este manjar sea repartido entre todos, y su reproducción sea fecunda, siendo buenos obreros de la obra iniciada por Jesús. Sabed sembrar la buena semilla, ya que con arreglo a ella recogeréis; el que no siembre, que pierda toda esperanza de cosechar lo que ha de darle la ganancia, que jubiloso presentará cuando le tomen cuentas de su transito por la Tierra bien o mal aprovechado. Sed eficientes en el trabajo; que cada cual haga el suyo responsabilizándose de él. Comprobad la diversidad que entre todos existe: esta diversidad se extiende a todas las cosas y órdenes, y todo ello dimana del comportamiento de cada uno.

  Cuantos sazonados estén para recibir la semilla Divina podrán entrar en esta sublime Doctrina porque la comprenderán y aceptarán. Todo se ayuda y complementa en las Leyes de Dios. Todo se va sucediendo como un caminar sosegado al ser instrumentos dóciles y trabajadores. Mucha responsabilidad tendrá quien teniendo pan en el zurrón deje que padezcan hambre sus hermanos, siendo el más cotizado manjar para éstos, el pan del alma, los conocimientos esenciales para ser hombres de sana conciencia.

  Embriagados de estas finas y olorosas flores que conducen a la escala del progreso. Procurad que no haya nube que empañe la visión mental y veréis con claridad, por haber sabido quitar el obstáculo que daba oscuridad a la mente, la incomprensión. A ello van dirigidas las enseñanzas y súplicas de estos hermanos que os guían. No las toméis vanamente sino con atención y observancia. He aquí que al haber recibido esta Caridad, otro día la podréis transmitir a otros necesitados de ella.

  El que sienta Amor también sentirá deseos de hacer Caridad, y ésta es un plato exquisito que se cotiza muy bien delante del Padre. Premio a la constancia tienen los que trabajan valientemente enseñando a los primeros estudiantes, para hacerles la Caridad con la mejor garantía que pudieron hallar en la Tierra. Que esos «capullos» que brotan ahora puedan con el tiempo ser rosas y dar el aroma que los tiempos requieren, y como «ellos» hallarán gloria si han sabido crecer sin torcerse.

            Ultimo mensaje de tales revelaciones filosóficas.    E. Tricas