05 autoconsciencia y reencarnación

  El ser humano es el único ser; espíritu; alma; vitalidad; o inteligencia, que puede ser autoconsciente en el lugar que ocupa dentro de la creación o del contexto universal, y esto se debe a que posee un principio de semejanza del Principio Creador de todas las cosas. Y ese principio autoconsciente en el ser humano, es Luz, vida e inteligencia, revestido al ser creado de materia etérea fluídica, para su formación como ser creado en unidad individualizada, pero en estado de perfeccionamiento.

  La investigación de la verdad del porqué, para qué, y el cómo fuimos creados, y el porqué nos encontramos en este mundo, debe de efectuarse sobre unos principios de Ley básicos a asumir, como realidad inamovible e ineludible como son:

  1º La vida en todas sus formas y maneras, es continuada dentro de la eternidad. Es decir, que no existe lo que llamamos muerte, porque todo es un movimiento contínuo y constante vida de transformación, de materialización y desmaterialización.

   2º La vida del ser humano en su proceso de desarrollo, está regida por dos principales Leyes que forman un conjunto indisoluble: la Ley de REENCARNACIÓN y la Ley de CAUSA Y EFECTO: La Ley de Reencarnación para tomar los cuerpos precisos y necesarios para el desarrollo del ser o la inteligencia. Y la Ley de Causa y Efecto, para asumir y recoger las consecuencias de sus propias acciones, también por mediación de los cuerpos que proporcionan las parejas humanas en la procreación, por Ley de Reencarnación.

   Lo que sale de la tierra, se alimenta y se desarrolla en ella, vuelve a ella a darle vida a la propia tierra. Lo que anima los cuerpos que en ella se generaron, no es de la tierra, sino desprendimiento esencial del Principio Supremo Creador Universal. Y el ser humano es dotado y creado a SU Semejanza.

  El ser humano al ser creado es sencillo e ignorante por falta de desarrollo, y por la carga de materia fluídica que lo envuelve, desciende a mundos primitivos preparados para los espíritus jóvenes, donde va tomando cuerpos por la escala de los mundos de descenso hasta llegar a la Tierra. En todo su proceso de transformación, debe de efectuar su desarrollo y aprendizaje con las dos tendencias que posee: la de Amor, Paz y Caridad, o sea, la chispa de luz de semejanza que posee; y la tendencia al orgullo, egoísmo y vanidad por la esencia de materia fluídica que lo envuelve (acrecentada esta por el cuerpo físico que adquiere para efectuar su desarrollo), y que debe de aprender a reconocer primero y vencer después, para elevarse por la escala de los mundos de ascenso.

  La pareja humana solamente promueve a través de sus dos desprendimientos como son el espermatozoide y el óvulo, un feto que en su desarrollo pueda formar un cuerpo, siempre y cuando exista una inteligencia que anime ese conjunto celular, pues de no ser así no se produce el embarazo, por no existir la inteligencia o el ser que lo anime para poder encarnar en él y efectuar su desarrollo de vida. Y según son las causas y consecuencias de los seres o inteligencias encarnantes, así mismo derivan también toda una serie de causas muy extensas y diversas unos de otros.
   Habida cuenta que el ser humano en su proceso de desarrollo, pasa por una serie de mundos de prueba antes de llegar a la Tierra, en ellos toma una sola encarnación. Solo en la Tierra como último mundo de descenso y de materialización, existe la repetición de las encarnaciones, o sea, reencarnación.

  Para tener una orientación de la relación que tiene el ser humano con su Creador, y qué es lo que ha recibido y puede esperar según su propio cumplimiento moral, está inicialmente expresado en los ATRIBUTOS DIVINOS que la pura Filosofía Concede al Creador, a saber:

   Dios por el Atributo de AMOR, creó y crea eternamente los espíritus de los humanos para tener con quién relacionarse y les da un lenguaje espiritual (mental), para comunicarse con El y con sus hermanos espirituales y crea el vegetal y el animal para que sirvan al humano en cuanto puedan necesitar.

   Por el de PAZ . __ No se mete con nadie ni castiga ni perdona, se hace inmutable.

   Por el de CARIDAD . __Concede que sus hijos superiores guíen a los inferiores en el cumplimiento de su deber o encomienda.

   Por el de BONDAD .__ Concede el libre albedrío a todos sus hijos para que cumplan cuando sea su voluntad.

   Por el de MISERICORDIA . __ Concede cuantas encarnaciones nos sean necesarias, para cumplir la Encomienda que el Padre hace a sus hijos cuando son creados, de Amor, Paz, y Caridad para con todos sus hermanos.

   Por el de JUSTICIA . __ Concede que le vean y comprendan todos sus hijos con más claridad, a medida que avanzan en el cumplimiento de la Divina Encomienda, que llevan implícita en la Luz del alma.

   Dios, Creador Increado, como Esencia increada no lo creó nadie, aunque en sí mismo verificó una serie de procesos para poder ejercer la creación. Por eso es el primer trabajador y primer cumplidor, puesto que fue el que primero se Purificó dando Esencia de SU propia Esencia a semejanza de una semilla, para manifestar el Amor de SU propio Amor de interno a externo a semejanza de un gran SOL(Casa Paterna). Y eso es precisamente a SU semejanza lo que debemos hacer sus hijos los seres humanos, dar la esencia de nuestra propia esencia en nuestro desarrollo.

   Cuando en el Atributo de Caridad indica que sus hijos superiores guíen a los inferiores, incluye primeramente al inmediato superior ante la Ley, que como guía protector (alguna religión ha dado en llamar Ángel de la guarda), nos acompaña desde la creación del espíritu. Pues siendo el espíritu creado sencillo e ignorante, el Creador concede a un espíritu que ha pasado por un proceso de purificación y desarrollo, el poder ayudar y dirigir a su hermano espíritu y protegido, en su proceso de perfeccionamiento a través de la pluralidad de mundos.

   El llamado Mandato o Encomienda es el arquetipo implícito que rige en la Luz del Alma, como trabajo a efectuar en su desarrollo junto con el espíritu, formando entre los dos el espíritu-ser humano.

Iostako Maraltrix