13 RAYO DE LUZ

 TESTAMENTO DE LA NUEVA ERA DE AMOR UNIVERSAL

Tres próximas e inesperadas fases se presentarán en el planetaTierra:

1º CATACLISMO
2º RECONSTRUCCIÓN
3º COMPENETRACIÓN

  Es absurdo pensar que el hombre posee en estos sus últimos tiempos desapacibles una fuerza suficiente para llegar a realizar sueños irrealizables, por esa fuerza que emana de unos espíritus que solamente se mantienen firmes en una obra puramente material, persiguiendo en su proceso fines contradictorios a la verdadera obra del Ser Humano, alejándose del real sentido del Amor Espiritual, goce este de todo ser vencedor en el camino de la realidad unificadora. El querer aproximarse a las alturas para conquistas que el cree ver ante la cámara comercial y egoísta, no es la mejor de las formas para llegar a la cúspide de sus victorias.

  Mucho le sorprenderá, cuando vea que todo le es derrumbado en un solo momento por una gigantesca fuerza, el objeto de exterminar lo que ya va siendo innecesario en este pequeño globo terráqueo, por haber edificado sobre arena, sin contar con la gran necesidad de edificar sobre piedra firme con fines benévolos, fines estos que únicamente pueden serle útiles cuando van acompañados de la Luz, capaz de iluminar hasta sus más recónditas obscuridades, de tal modo que lo que pueda representar anteriormente a las tres fases aludidas, de este planeta, quede posteriormente bajo el dominio de la verdadera Justicia, que es la de Dios, y al de un gran Rayo de Luz de Comprensión.

  Por otra parte, nada de lo que el hombre mueve y realiza carece de valor, pues todo rige dentro de la Ley de progreso universal, por ser labor preparativa para los nuevos y próximos acontecimientos, que serán propagados por toda la Tierra, sucesos inminentes prestos a realizarse, quedando en espera o que el Ser Supremo disponga a dar comienzo a un juego sin contrincantes, dentro del principio de las tres fases inefables de Progreso Universal.

  La primera fase o Cataclismo, fase de terror y desesperación que reinará entre los hombres de la Tierra por no haber querido aceptar avisos insistentes que no debió de dejar pasar por alto, disponiendo de un libre albedrío que el Ser Supremo dota a todo ser racional, al objeto de que pueda detenerse un momento en su camino, para analizar los avisos que le van llegando en infinidad de ocasione, repletos de Luz, fuente inagotable de comprensión, germen de un camino hacia la Paz entre ellos.

  Ya el hombre presiente unos cambios de orden general en todo el planeta, sin saber descifrar la incógnita, por caminar por distintos caminos, que puedan llevarle a una satisfactoria resolución, incógnita esta, que solo se podrá ir despejando, por aquellos que pongan fe en las lecciones, que después de una teoría será convertida prácticamente en realidad del Testamento Nuevo.

  El libre albedrío ya toca a su fin para muchos hermanos, por la razón de que ya se están amasando los preparativos para enterrar parte de las muchas imperfecciones que arrastra, siendo estas, las causas de un gran cataclismo, en donde desaparecerán las gigantescas torres materialistas, que son el tropiezo para la marcha espiritual, obra del perfeccionamiento.

  El tiempo, que como en toda ocasión y proceso fue y es testimonio de grandes desobediencias, ahora vuelve a ser eco de grandes acontecimientos, que él mismo descubrirá en presencia de la desconfiadora idea humana, siendo juez de un juicio inesperado por muchas criaturas incapaces de haberse defendido con unas armas que todos llevan consigo, simplemente por ser contrarios a una idea que cuando ella se acoge con fe, hace desaparecer el peso de las impurezas que han de ir descendiendo lentamente para un desenvolvimiento mejor, dentro de la senda que nos conduce a la mayor felicidad, por ser verdadera esencia dentro de la más pura verdad en el infinito espacio existente, que con tanta regularidad marcha por la Luz constante de evolución continua, al mismo compás del gran movimiento continuo e incesante progreso espiritual.

  En estos momentos, el hombre ya percibe algo contrario o ajeno a su voluntad, sin saber a qué puede obedecer y dentro del más grande silencio, quiere estudiar algo superior a sus fuerzas, por la masa de imperfecciones que le rodean, sin dejar que pueda sondear a su interior, lo que por falta de fe no puede analizar, produciendose el efecto que solamente el espíritu agradecerá, después de haber ocurrido la primera fase o cataclismo, por entrar en la segunda de RECONSTRUCCIÓN, o modificación por humildes pues grandes valores espirituales ya existen en este planeta, pero en un principio de desarrollo, que serán los que continuarán la labor dictada por hermanos que enseñarán un nuevo caminar.

Cuando haya concluido la primera, una quietud inimaginable reinará en la misma, por la próxima transformación que hará su curso.

          Segunda Fase
R E C O N S T R U C C I Ó N

   Al finalizar la primera fase, donde quedará destruida una gran parte de la obra del hombre en sentido material dentro del globo terráqueo, dará paso a la segunda fase citada.

  RECONSTRUCCIÓN.__Un nuevo trabajo aguarda al hombre, trabajo de reconstruir una nueva obra, proyecto a la Ley Espiritual, para su mejoramiento, comenzando a edificar sobre una base sólida para que no vuelva a ser derrumbada, por ser obra de nuevos arquitectos de la verdadera Obra del Amor Universal.

  Los destinados a continuar en la nueva etapa, todo lo verán diferente, por existir en ellos un estado inconsciente por estar bajo los efectos de un cataclismo ya apagado. Como verdaderos autómatas trabajarán como dentro de un sueño para el levantamiento de un nuevo hogar bajo un techo azul prometedor y emocionante de un recién y justo despertar.

  Ahogada la sed en el reciente caminar, por haber cesado el egoísmo materialista y comercial entre hermanos; no quedará ni recuerdo de lo que ya será oculto para siempre bajo las cenizas mortales, cuyo efecto, dará paso a una reciente causa llena de Amor y de Paz.

  A medida que su hogar vaya adquiriendo su justo desarrollo sobre la Tierra ya pacífica y dentro de una ensordecedora calma, estos hermanos bien guiados volverán lentamente al estado consciente, principio de un tranquilo amanecer, dejando abandonado el estado letárgico, por el sueño de una reconstrucción espiritual.

  Cuando comience a despertar del estado inconsciente y se vaya percatando de su estado de incomprensión, empezará su lenta marcha en la senda matutina, abriéndose paso hacia la vida por empezar a despertar en ella el ánimo comprensivo y humanitario, acompasado por un Amor creciente en todos los moradores del lúcido hogar iluminado, a pesar de permanecer en estado preparatorio, proceso de restablecimiento en donde crecerá separado de la sombra, que ahora todavía le sigue arrastrando, conduciéndole a la desesperación, producto de dormitar por su estado de incomprensión, hábito de orgullo, egoísmo y vanidad.

  Al reinar ya el sosiego se edificarán verdaderos centros de enseñanza espiritual quedando en ellos concentrados, para su elaboración, la más elevada idea psíquica dentro del estado terrenal, por su orden progresista en relación a los demás mundos planetarios del orden Universal, en un principio de Paz, abriendo paso con su inagotable ánimo, por comenzar a comprender que de su esfuerzo surgirá un fruto que no será traicionado.

            Tercera Fase
C O M P E N E T R A C I O N

  Un mundo lúcido y resplandeciente acabará de nacer; el Ser Supremo regará con su maná la superficie terráquea; las plantas que hasta entonces estuvieron latentes, brotarán esparciendo su aroma, impregnando hasta los puntos más recónditos del planeta, como también la atmósfera, que antes fue viciada por la perturbación embriagadora, no cediendo el paso hasta entonces a la claridad que tanta falta hace al ser humano para su progreso.

  Los pajarillos alegres lanzarán sus trinos al perfumado espacio, como dando la bienvenida a nuevos seres hermanos, que sabrán tratarles con suma delicadeza, no existiendo para ellos tampoco las rejas de prisión, privándoles de la libertad, que para muchos de ellos no existe, por el caprichoso deseo martirizador del hombre; todo ya en plena libertad y gozosos de la misma, nuevas notas musicales entonarán con sus faustos cánticos en un claro amanecer que todo ser viviente alegre despertará, para formar un conjunto familiar en donde reinará la tan deseada Paz por muchos hermanos, que comenzarán sus virtuosas veredas conductoras, hasta tropezar con la alegre y feliz existencia, vaso de esencia del que serán partícipes moradores del flamante planeta, Escuela para buenos alumnos.

  Los colores de las diferentes razas hoy mal comprendidas ya no existirán como extraños; una unión bien hermanada y sincera reinará en la tercera fase, dentro del presente siglo; cada hombre será centinela de sí mismo, sin necesidad de ser vigilado por sus hermanos ni ser guardián de los demás, por haber quedado enterrados ya en la primera fase la gran masa de vicios que hasta en aquellas fechas seguían coronando los cuerpos animados por la incomprensión.

  Una sola bandera regirá los destinos del hombre, ondeando bajo el acariciador Sol de Justicia, ancho como los mismos destellos de este grandioso astro, que da vida a infinidad de cuerpos, que quedando privados de ellos dejarían de ser vivientes.

  Los deberes impuestos sujetos a la misión de cada uno, tratarán los hombres de cumplirlos lo más fiel y exactamente posible, comprendiendo en todos sus puntos terrestres y materiales, la importancia que todos ellos encierran, por su estado de comprensión, que consciente de sus actos, y permaneciendo fieles a su cumplimiento, sin olvidarse de la responsabilidad que recaerá sobre ellos, por ser conscientes en todo momento, por la luz que penetrará en ellos, por haber quedado eliminado lo que es el estado de tinieblas.

  Los vástagos que de ella broten, se alzarán erguidos para contemplar la diafanidad de una clara atmósfera iluminada por un resplandor desconocido todavía en este planeta terráqueo, que va despidiendo únicamente un denso humo cuya materia enturbiará la mente humana con sus efectos de polución.

  Una nueva generación, y después de haber pasado por infinidad de existencias, llegará el momento de poner en práctica las virtudes que hasta la primera fase fueron pisoteadas, despreciadas en todo su valor espiritual, por desconocimientos propios de seres dominados por la justa imperfección. Estas virtudes se levantarán victoriosamente de entre las cenizas, donde quedarán los vicios que tuvieron dominio por muchos siglos o desde la creación del planeta en cuestión.

  Grandes valores espirituales pondrán en práctica las virtudes, que son las siguientes:
La Humildad, que en otros tiempos fue soberbia.
La Generosidad, por no existir la avaricia.
La Castidad, por haberse extinguido la lujuria.
La Paciencia, por haber sido quemada la ira.
La Templanza, por ser enterrada la gula.
La Caridad por haber triunfado sobre la envidia, y la