Puesto que la relación entre estos dos planteamientos, actitudes o enfoques es un tema sino de confrontación sí de mucha discusión y polémica, es preciso el efectuar una investigación o valoración según los hechos, y sobre unas premisas y criterios previos, que nos den el margen adecuado sobre el que nos podamos mover, sin discriminar o supervalorar ninguna de las dos partes.
Si establecemos el significado de creyentes y no creyentes, sobre el criterio más común de creer en un Dios o no, podemos plantear los siguientes puntos, a saber:
__ El hecho de creer en un Dios o no, no nos pone sintomáticamente en un plano de ventaja o desventaja ante la Ley inmutable de Causa-Efecto, que solamente atiende a las acciones humanas como hecho resultante en el movimiento de la energía, con su materialización o desmaterialización. Pues todo depende de la rebeldía o antagonismo, como del amor manifestado en comprensión al semejante, opuesto, creyente o no creyente.
__ En general, muchos de los que se denominan ateos, lo son sobre el criterio religioso elaborado en base a ciertos textos llamados sagrados, no porque nieguen el hecho científico-natural de la creación y su consecuente evolución que son obvios, que es aquí precisamente donde se encuentran la mayoría de los planteamientos ateos. Aunque por el camino científico de la lógica y la razón que se cuidan muy bien el religiosismo de denigrar porque pone en tela de juicio ciertos hechos y dichos en sus planteamientos doctrinales, con su consecuente salvación institucionalizada, sin asumir los hechos científicos, del peso, carga y velo, como aguijón de muerte. Puesto que, si cada ser humano es una entidad genuina y dotada de razón, sin que pierda su tal legitimidad e individualidad, la consecuencia de su salvación estará regida en todo caso, en base a la Ley inmutable, que no se muda por nada ni por nadie, como Justicia Divina (llámesele Ley de Causa-Efecto, de de Gravedad, etc.), instituida por el propio Creador universal y Padre Eterno e Infinito.
__Si consideramos el binomio creyente-ateo en base a los hechos históricos, el polo creyente religioso instituido por el hombre con sus dogmas, promueve muchas de las veces el fanatismo, coartando la libertad del espíritu ya de forma dirigida y dogmática.
__Pues bien, si analizamos la actitud general de unos y otros, creyentes y ateos, pues aquí tendríamos que hacer una salvedad y establecer un tercer elemento, que son los no creyentes, o agnósticos, en el bien entendido de que el no creyente no niega a Dios, solamente se mantiene en una duda inteligente. Y el ateo es el que niega sistemáticamente a Dios sin poder demostrarlo. Por eso, no todos los ateos niegan un Principio Creador, aunque sí un Dios dogmático, condenatorio o arbitrario. Pues, muchos de los que se denominan ateos, en realidad se deberían denominar no creyentes.
__Y para finalizar, si nos acogemos a las estrictas palabras de Jesús, caben solo los fríos y calientes, pues tanto unos como otros estarán dentro de su Lazo de Amor en igualdad de oportunidades ante Dios en el cumplimiento de SU Ley, no los templados y advenedizos que los vomitará de su boca.
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