56 ¿Como se rige la vida de creación?

  La vida de creación se rige por Leyes, que son fuerzas inmutables no condicionantes, y si bien estas no nos imponen dentro de nuestra libertad y libre albedrío, no obstante actúan en base a los movimientos humanos. Es decir, el ser humano con su libre albedrío, según este se mueva, hace que la Ley actúe en un sentido u otro, puesto que esta aún siendo inmutable siempre actúa. Esta es la causa de multitud de diferencias en todos los órdenes, puesto que, teniendo todos desde nuestro origen de creación, el mismo potencial y posibilidades, posteriormente, según se va manifestando el ser humano, va originando toda una serie de diferencias y desigualdades en cuanto a su espíritu-ser, que es en definitiva el que efectúa su evolución y desarrollo a través de una multiplicidad de cuerpos:

   Por eso se dice que la Ley es la suma Justicia, cosa que el ser humano no comprende, porque no puede saber la multiplicidad de hechos y situaciones originadas en el tiempo, ni las coordenadas tan variadas por las que se rige la Ley con suma equidad y Justicia: Imaginemos que causamos un daño o perjuicio al semejante, y tal perjuicio le causa un determinado desprendimiento de materia, o sea esencia de materia, que es precisamente de la que todos nos tenemos que liberar por medio de la meditación, el bien pensar y obrar. Pues bien: el mismo sufrimiento y «desprendimiento padecido por nuestro hermano», por nuestra acción y causa hacia él, así será también la misma intensidad de materia que nosotros acumularemos, puesto que «su desprendimiento», aún siendo beneficioso a su espíritu, no nos exime ante la Ley de Causa-Efecto:

   Pues si ponemos el ejemplo de Jesús, que si bien este sufrió por incomprensión humana, gran progreso alcanzó también su espíritu por esta causa. Y cuando dijo: Perdónalos, a los que le crucificaron, fue en relación a La Ley, por eso dijo: Padre, perdónalos en lo que quepa en la Ley de TU Justicia, pues sabía que la Ley es inmutable, y no puede esta el hacer concesiones, pues da a cada cual según causa. Siendo este uno de los polémicos puntos en cuanto a las Escrituras se refiere, ya que habiendo sido estas a través del tiempo reinterpretadas, los hay que piensan que solamente por creer ya son salvos, y esto no va en orden con la Ley que actúa según hechos.

   Por lo cual, cada uno sabrá lo que más le conviene, pues ante la Ley nadie puede cumplir por los demás, al ser esta justa e inmutable. Y puesto que se ha hecho referencia a la esencia de materia como complemento vital (y tendencia material), de la que fue formado originalmente el espíritu-ser-humano, con su dotación de esencia de inteligencia como semejanza, hay que aclarar que esta esencia de materia dentro del pensamiento científico terrenal, esta vinculada al criterio  de que «la materia ni se crea ni se destruye», se transforma: Pues bien: si la materia no se creara no existiría la creación, y puesto que la vida en todas sus modalidades es esencia más o menos condensada como materia, tenemos que toda materia en cuestión hasta su grado más sutil, evidentemente que no se puede destruir, por existir la anti-materia de la materia, mas sí existe la transformación como evolución en la creación.

  Si aplicamos el enunciado de Alfa y Omega, como principio y fin en cuanto a la creación se refiere, todo lo creado tiene un principio y un fin dentro de su desarrollo como arquetipo, puesto que no hay nada que se origine que no haya sido creado con un fin predeterminado para  su perfeccionamiento  dentro del contexto universal. Mas, ¿podemos decir que exista algo como Principio sin Principio? Pues ciertamente existe el Principio como Principio sin Principio originario, pues de no ser así, la creación siempre sería esta un Principio sin Principio, cosa esta imposible, dados sus procesos de transformación y creación.

   Según esto, la materia originaria de la creación, forzosamente tuvo que tener esta un principio. Si asumimos esta premisa, queda justificada no solamente la Ley reguladora de todo proceso de creación, sino también la pluralidad de mundos habitados, puesto que, crear mundos sin el mismo objetivo de todo lo demás, no tendría sentido, ya que la creación lo es para el humano. Por eso, primero es la creación de los mundos, para que posteriormente con el vegetal y animal, sirvan al ser humano creado, para que este tenga donde habitar y efectuar su desarrollo de vida.

   Por lo tanto, según esto el ser humano tiene justificado su proceso evolutivo dentro de la eternidad, puesto que, si la ciencia del hombre asume que la materia no se destruye pero sí se transforma, tanto más el ser humano en su orden psicofísico; y llegando al final de tal razonamiento, que su vida es continuada, como así mismo todo lo creado dentro de su eternidad evolutiva con sus procesos, hacia lo infinito; dando la resultante potencial de su propia esencia-Luz, ya que este es el fin de todo arquetipo de vida.

Iostako Maraltrix