02 Homosexualidad y Matri-monio

      Orden natural, Homosexualidad y Matri-monio

  Demostración científica en base a una semilla, de que a la pareja homosexual no le corresponde el denominativo de matrimonio jurídico

  Todo fenómeno humano en el que se pone de relieve la creación y procreación, corresponden a la vida y al ORDEN NATURAL DE LAS COSAS. Demostrándose tal Orden en el plano científico, con el exponente natural reflejo del Reino de Dios, como proceso de y en la vida una, como es una semilla.

   La semilla, como unidad existencial, es al mismo tiempo dual, y sino observemos por ejemplo un cacahuete, una avellana, almendra, pepitas u otras simientes demostrativas de tal aserto, y podremos ver su dualidad, es decir, que su unidad se divide en dos partes iguales. Y al trabajar estas de forma conjunta al ser sembrada, fructifica dando el igual de su igual semejante a su igual: Hagamos una prueba: separemos en una semilla su dualidad unificada y sembrémoslas por separado. Como quiera que hemos dividido la esencia, al sembrarlas no darán fruto, pero si unificamos las dos partes sí que lo dará.

   Pues bien: el hombre y la mujer, son las dos partes de la semilla, los dos polos que unidos fructifican a semejanza del ORDEN NATURAL DE LA SEMILLA. Cosa que toda pareja homosexual está fuera de tal Orden Natural por mucho amor que tenga, pues al unificar las dos partes no habrá procreación para creación y vida.

  Por lo tanto, el hombre y la mujer, como los dos polos definidos de positivo y negativo semejante a una semilla, se le da el denominativo de MATRI-MONIO, cosa que en la homosexualidad no se da el caso de positivo y negativo como complemento procreador (aunque psicológicamente puedan estar establecidos sus roles), sino en todo caso o dos positivos o dos negativos. Esto es por lo que queda aclarado científicamente tal afirmación de MATRIMONIO, establecido solamente para la pareja macho y hembra

   Investigación filológico-etimológica-intuitiva y cabalística:

   MA-TRI = 5   MONIO = 5    Nos da una Maternidad Trinitaria Monovalente de materialización o condensación corpórea.
(Según las Cábalas Psicofísicas Cristianas, el Nº 5 es materialización  y desmaterialización.)

   Axioma metafísico-existencial: Sin dualidad no hay vida, y sin trinidad no hay creación ni procreación. O sea, procreación creadora.

  Y en el caso humano, tenemos que, solamente el hombre y la mujer como dualidad procreadora no es suficiente, pues hace falta el complemento trinitario del espíritu encarnante o que tiene que venir a encarnar, que al imantar al óvulo puede germinar por medio del espermatozoide para formar el feto correspondiente para la formación de un cuerpo físico, como instrumento de resistencia para el desarrollo y el perfeccionamiento del espíritu-ser humano.  Por eso el hombre y la mujer no pueden tener hijos cuando quieren por la vía del Orden Natural de las cosas.

   Algunas aclaraciones posteriores al mensaje de sexualidad y matrimonio:

   Con el debido respeto, no se trata de menospreciar a nadie:
  Si he puesto el tema de la procreación, ha sido precisamente porque el Orden Natural de las cosas en este mundo actualmente (que es la segunda época) rige la polaridad de sexos, puesto que en la primera época todos eran hermafroditas y la Tierra les servía de madre. Pues como digo, el orden establecido en el desenvolvimiento de los espíritus seres humanos en esta segunda época, para tomar un cuerpo y desarrollarse, ineludiblemente necesitan de la pareja de ambos sexos. Estableciendo la naturaleza de forma definida, la psicología propia de cada uno de ellos. Y como resultante, la sociedad en general ha establecido para este menester un nombre específico, el de MATRI-MONIO.

   ¿Por qué la unión entre dos hombres o dos mujeres tiene que depender exclusivamente de la misma palabra? ¿Es que les da acaso vergüenza el poner otro nombre? Si la diferencia existe ¿por qué no poner a tal unión otro nombre? La unión jurídica respeta derechos socioeconómicos y existenciales como de pareja. Por lo tanto, no hay que llevar las cosas a la confrontación puesto que no se niega la unión. Pero tampoco hay que  mezclar conceptos, sino que cada cosa en su sitio con el mutuo respeto y amor entre todos. Es decir, asumiendo cada cual allí donde la naturaleza le ha puesto y sus consecuencias naturales.

  El que la apareja de ambos sexos no tenga descendencia no anula su definición de matrimonio, puesto que el tener hijos o no, no depende solo del sexo, sino de la Ley del espíritu en su condición causa-efecto. Pues ni el matrimonio conlleva procreación, ni la procreación conlleva matrimonio. Pero la decisión de matrimonio está establecida solo para ambos sexos en correspondencia con el Orden Natural establecido para la venida de los espíritus a este mundo (aunque también es verdad que la palabra matrimonio no es establecida espiritualmente sino socialmente). Puesto que hay diferencia entre  casamiento  como  unión  jurídica   homosexual  o  unión  sexual, y casamiento como matrimonio, o sea de ambos sexos.

  En la Tierra, actualmente, lo más cercano al humanismo es lo que denominamos democracia, con sus todavía imperfecciones derivadas de la imperfección humana. Por eso no hay que confundir lo que denominamos Estado de Derecho con lo que es el Orden Natural de las cosas en esta segunda época terráquea. Los políticos, dentro de la idea democrática están condicionados por el poder y los votos, sin tener en cuenta lo establecido por el Orden Natura Espiritual y no humano. Y no estamos hablando de creencias y religiones sino de Ley y Leyes de la vida y la creación, aunque para algunos no sean todavía  demostradas  científicamente. Por eso, según se barajen  unos u otros criterios, las opiniones son contradictorias.

  No se trata de querer tener la razón, sino de contemplar los puntos de vista dentro del diálogo y el consenso con el justo juicio dentro del Orden no establecido por el humano en cada una de las formas naturales de ser y estar.

  Si aplicamos la máxima de lo que no quieras para tí no lo quieras para los demás, cada cual sin prejuicio debería de asumir el rol que le toca vivir en su propia naturaleza, y no querer estar donde no le corresponde.

  Y para finalizar, podemos muy bien decir, que si queremos los seres humanos que no existan ningún tipo de diferencias en ningún orden referente a la condición sexual humana, y sin que existan palabras definitorias según el orden del estado actual, lo más justo y equitativo dentro de la Ley Divina del Amor Universal, sería la propia evolución social ¡Los hijos de cualquier mujer son los hijos de todos mantenidos por todos! sin que exista una paternidad exclusiva. Pero este nivel evolutivo humano todavía no ha llegado. La humanidad está todavía atrasada en este orden de cosas. Por lo cual, si queremos reivindicar la igualdad en su máximo exponente de derechos y deberes, empecemos por ahí a trabajar erradicando privilegios y estando cada cual en en lugar que le corresponde según el orden natural y no por las definiciones.

   El Orden Natural de las cosas es Ley de naturaleza, y esto está representado semejante a una semilla, y también como reflejo en la procreación macho y hembra.

  El ser humano en este ciclo de vida no está en una segunda era sino en una segunda época, aunque estemos hablando de Nueva Era, pues el planeta Tierra solo ha pasado hasta actualmente por dos épocas. Y para que se pueda ver el fundamento existencial de base, se esté de acuerdo o no. (Ver el trabajo expuesto “Sobre los goces sensuales del ser humano 1ª y 2ª Épocas” que aclara algo al respecto).

  No hablar de espíritus, sería lo mismo que no habláramos de inteligencias que necesitan un cuerpo para poder desarrollarse. Pues ese es un fundamento del por qué la procreación establecida macho-hembra, y de donde deriva ese Orden Natural. Pues no se debería disociar el Orden Natural, de la procreación, pues ahí es donde deriva toda polémica erigida en base a la homosexualidad en los medios sociales.

  La unión homosexual es tan válida como la heterosexual, y si utilizamos la palabra unión, en ello no hay discusión posible. Aunque la diferencia no está ni en los sentimientos ni en el amor, sino en el orden natural bipolar procreador necesario. Pues en la homosexualidad solamente se da un polo procreador en cuanto a naturaleza se refiere. Por lo tanto, las palabras definitorias de la unión son diferentes en uno y otro caso.

  El Orden Natural de las cosas esta establecido Espiritualmente no socialmente. En lo Espiritual no existen palabras sino realidades como son macho y hembra, sean homosexuales o no, pues en cuanto a poder probar la realidad de los espíritus, científicamente todavía no está demostrado. Por eso cada cual argumenta según su visión de la vida sin imposición. Esta es la regla del juego dentro de la Ley.

  La diferencia según el Orden Natural de la propia naturaleza está bien claro: polaridad Macho y Hembra  y procreación, puesto que para eso fueron establecidos los sexos por separado.

  Cuando se habla de Leyes el respeto no da lugar, pues lo que decide las cosas no deriva del respeto o no en cuanto a libertades, sino en cuanto a naturalezas. Y si la unión homosexual está muy interesada en asumir la palabra matrimonio, no es solamente como igualdad sino porque legaliza la adopción, aunque eso sea una derivación del tema.

  No se está en contra de derechos o reivindicaciones sociales, sino solamente argumentar tales situaciones sobre bases que se consideran netamente existenciales.

Iostako Maraltrix