En el siglo XXI=21=3=Trinidad, según el Principio de Ley en Cosmología, el «planeta Tierra como mundo del tiempo y el espacio», debe pasar por el último proceso de cambio y transformación, para que los espíritus seres humanos venidos a encarnar y reencarnar en «el», por haberse hecho acreedores como desterrados, por el peso y carga acumulada (aguijón de muerte) en su proceso de descenso por la pluralidad de mundos, pueda pasar «este» a mundo de Luz, después del Juicio de mayorías espiritual, para terminar de separar la cizaña del buen grano.
Así pues, un alerta a todos los que se han bautizado en conciencia para nacer de nuevo en el cumplimiento del Mandato de DIOS el Padre, impreso en la chispa de Luz del alma cuando fue creado, que es Amor, Paz y Caridad con todos sus hermanos en espíritu. Y sobre todo, a los que ostentan en su estandarte como logotipo la Trinidad, siendo doblemente responsables por la trinidad de vida fundamental que mueve el mundo, por estar toda vitalidad compuesta de su trinidad en, y para su desarrollo.
La creación bíblica del Génesis en el siglo XXI ya no es suficiente ni completa, al no educar ni desgranar temas importantes, como puede ser el pecado heredado, sin más lógica, razón y justicia. Como las condenaciones de todo tipo para sojuzgar y controlar las almas.
El arrepentimiento, sin explicar como se generó este como pecado, punto este sin resolver, sin aplicar la Ley de encarnación y reencarnación, con su Cosmología de mundos de descenso y ascenso.
Y tantos otros puntos a resolver, tapándolos con la sola fe como salvación, sin más explicación como respuesta.
Todo el oscurantismo bíblico sin el fundamento de base de cual es nuestro Origen, visto Teológicamente, ya que el espíritu ser humano desde su origen posee dos tendencias opuestas como polos complementarios en su desarrollo, se deben explicar para saber cual es el Deber a cumplimentar, y así saber como consecuencia cual es su Destino, como vuelta a la Casa Paterna.
Por consiguiente, cuando hay conocimiento no hay Fe ciega, porque la Fe no suple la Ley. Ya que el desconocimiento de la Ley con sus consecuencias no exime de su cumplimiento. Y su gestión es «hacer más bien que mal se hizo». Esto es Ley de compensación, sin el buenismo facilón y sin el temor por nuestra ignorancia, de asumir consecuencias. Y las rebajitas que muchos esperan, ya se lo verán en el Juicio de Mayorías.
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