1.___CONSIDERACIONES SOBRE EL LIBRE ALBEDRÍO
La libertad como libre albedrío, en todos los sentidos, justifica la responsabilidad en todas nuestras acciones. Puesto que, visto espiritualmente desde el Espíritu, la libertad es un medio como concesión y margen que se da al espíritu ser humano cuando es creado, para ser responsable de forma equilibrada en todas sus acciones, como Justicia Causa-Efecto, que es caritativa y misericordiosa aplicando la justa Ley de la reencarnación de las almas, que representa la oportunidad de libre desarrollo a través del tiempo como eternidad.
La libertad como libre albedrío, es una concesión en el tiempo para experimentar los resultados de nuestras acciones en la toma de conciencia del bien y del mal hacer, ya que el espíritu-ser-humano efectúa su desarrollo a través de experimentar las consecuencias de sus acciones, tomando conciencia de su conciencia en sus diversas encarnaciones, como acción regeneradora.
Puesto que el libre albedrío es una concesión en el tiempo, dentro de la eternidad del tiempo, por ser el tiempo infinito en su expresión. Cosa que para los espíritus de Luz no existe el tiempo, por haber regenerado la materia sutil elemental que constituye el tiempo, como trabajo a desarrollar.
Los espíritus que solo viven conforme a la carne, en ese estado mental, no pueden sujetarse a la Ley de DIOS estando muertos en sus delitos y pecados, al hacer mal uso de su libre albedrío. Pues en tales circunstancias no hay quien entienda. Y por eso también se nos aconseja que seamos perfectos (a semejanza) como nuestro Padre que está en los Cielos es perfecto. Y ese es nuestro trabajo dentro de la eternidad del tiempo, por ser infinito, a través de las sucesivas encarnaciones, que es «buscar la gloria que solo de DIOS viene», o sea del cumplimiento del mandato implícito en la Luz del alma. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos, por haber cumplido en su regeneración.
2.___ SOBRE EL LIBRE ALBEDRÍO
El libre albedrío y su comprensión, es un factor de gran importancia, por estar involucrado en todos los actos y facetas en el desarrollo del ser desde que es creado, hasta que decide iniciar su camino de retorno. Pues el libre albedrío que recibe el espíritu desde que sale del Lado de su Creador, es para que cuando quiera vuelva al Lado de EL, pero nunca sin haber cumplido. Es decir, el libre albedrío consiste en cumplir o no la Encomienda Divina de Amor, Paz y Caridad con todos sus hermanos, o sea, más tarde o más temprano.
El cumplimiento de la Ley de Amor Universal, como Mandato de Amor, Paz y Caridad, comprendido espiritualmente, rige siempre en la conciencia como primer toque, y cumplida según la norma universal de: “No hagas a los demás lo que a ti no te guste que te hagan” “Y haz con todos como quisieras que hiciesen contigo en igualdad de circunstancias”. El hacer y el no hacer, como las dos fases de acción consciente.
Para tener una idea clara del ejercicio en el libre albedrío, debemos de efectuar su seguimiento desde el origen de creación del espíritu-ser, primeramente; y de sus procesos posteriores efectuados: Abarcando esta faceta dentro de la Libertad y el Orden, el llamado libre albedrío, que se ejercita desde que el ser es creado, pasando por sus procesos de descenso, hasta que inicia su camino de retorno o de ascenso.
Cuando la vitalidad o espíritu es formado y creado sale del Lado de su Creador, está en el espacio cierto tiempo donde completa la unión de la molécula, o esencia de materia primitiva de que es formado, con la chispa de esencia o alma, antes de tomar envoltura (el cuerpo) en mundos primitivos preparados para él. El espíritu así creado, en principio es sencillo e ignorante.
__No se reconoce a sí mismo.
__No filosofa.
__Todos deben recorrer la pluralidad de mundos, más o menos, según el cumplimiento de la Ley o Mandato de Amor, Paz y Caridad grabado en su conciencia.
__Siempre tiene el recuerdo del Padre, pero como joven debe pasar bastante tiempo en desarrollo.
__No es responsable de sus acciones, ni menos del cumplimiento del Mandato, hasta cierto tiempo que los hermanos mayores los ilustran:
__Le es forzoso descender a mundos preparados para recibir a los espíritus jóvenes, puesto que la materia de que es formado le hace pesado, para realizar la conversión de sus dos esencias, tendencias o fuerzas, en el ejercicio de su acción y toma de conciencia: La esencia moleculosa, el espíritu, se convierte en orgullo, egoísmo y vanidad. Y la chispa de Luz de que es dotado, el Alma, se convierte en su acción en amor, paz y caridad. Dicha conversión, en el uso del libre albedrío, los espíritus niños la verifican para tener constancia, conocimiento y reconocimiento de sí mismos en su dualidad de estas dos tendencias, esencias, o fuerzas, hacia el llamado bien y mal hacer:
Pues su paso por los mundos, en principio lo verifica descendiendo, puesto que el peso de la unión de la chispa de esencia-luz y la molécula, le impide ascender. Debiendo sufrir una serie de «encarnaciones» en diferentes mundos, que en cada una de «ellas» han de obrar bien y caminar siempre hacia su perfección. Si el espíritu-ser cumple en el primer mundo, procura elevarse en categoría, o sea, ascender en la escala de progreso espiritual, y cuando queda libre de la materia (el cuerpo), pasa a tomar encarnación en mundos mas elevados preparados para los espíritus jóvenes por la escala de los mundos de prueba o descenso, pues aún necesita ejercitarse en el cumplimiento de la Ley del Amor.
Una vez el espíritu-ser, ha pasado su época preliminar de la niñez, y habiendo verificado la conversión de sus dos esencias (espíritu y alma), con el ejercicio de su libre albedrío para tomar la responsabilidad total ante la Ley , el espíritu-ser ya preparado con todos los elementos fluídicos que conforman el periespíritu (que es una envoltura semimaterial fluídica necesaria para poder tomar los sucesivos cuerpos físicos por la Ley de Encarnación, por ser el nexo de unión entre el espíritu y el cuerpo), habiendo ya efectuado sus procesos preparatorios establecidos por la Ley, adquiere (simbólicamente hablando), la mayoría de edad, por el reconocimiento en práctica de sus dos esencias, tendencias o fuerzas, como complementos vitales. Si continúan rebeldes al cumplimiento de la Ley como Mandato o Encomienda Divina, de Amor, Paz y Caridad, descienden a otro mundo más inferior y así sucesivamente van marchando por la pluralidad de mundos de descenso hasta llegar al destierro, planeta Tierra, o mundo del rebelde, máximo punto de materialización.
El libre albedrío sin PACTO:
El libre albedrío que recibe el espíritu cuando sale del Lado de su Creador es para que cuando quiera vuelva al Lado de EL, pero nunca sin haber cumplido: Pero como quiera que el orgullo, egoísmo y vanidad, halagan tanto a la materia, les domina tanto a muchos, que no pueden sufrir el Amor, Paz y Caridad. Los guías protectores que con el permiso del Padre se han encargado de la custodia y dirección de sus protegidos, no pueden usar “los artefactos que son sus medios de trabajo” (como son esencias de materia, para producir enfermedades creando sufrimiento), o sea sus conocimientos contra la voluntad de sus protegidos, por disponer estos guías protectores, del libre albedrío de sus protegidos que recibieron del Creador. Por el contrario, cuando les aconsejan seguir la Encomienda, y los protegidos, despreciando sus consejos, se empeñan en no seguirla, entonces emplean «sus conocimientos» para complacerlos en un todo, porque saben que por este medio no le roban el libre albedrío, pero les proporcionan los medios para que su desengaño sea mayor, pues al orgulloso le dan para que tenga más orgullo como al egoísta para que aumente su egoísmo. Aunque parezca esto una contradicción no es tal, pues su objetivo no es que nos materialicemos más, sino acelerar el proceso ayudando a sus protegidos en la satisfacción de sus ansias materiales, para que más pronto sufran los desengaños y se puedan reconocer en sus errores (sin pacto).
El libre albedrío con PACTO:
Los espíritus que contraen pacto con su Ángel guía protector antes de encarnarse, o sea que les ceden el ejercicio de su libre albedrío por haber renunciando a él, para que sus guías los dirijan como crean conveniente, son contrariados, generalmente, en todas sus empresas materiales que no les conduzcan por el Amor universal de la humanidad, y si alguna vez se les ve florecer en ellas por algún corto tiempo, es para darles nuevos desengaños y pruebas para ver su valor, así como que comprendan que hay algo que no es material y les obligue a meditar; otros muchos sufren enfermedades más o menos penosas, según lo creen necesario para llegar al fin que se proponen; y cuando por estos medios no lo consiguen, destruyen la materia para que vuelvan a reencarnar después de haber estudiado el espíritu cierto tiempo en el plano espiritual.
Aunque el libre albedrío el espíritu lo ejerza, antes de reencarnar, para decidir por cuales pruebas o vicisitudes desea pasar, según sean las causas contraídas ante la Ley, los que tienen mucha carga negativa, por los agregados de esencia de materia adquiridos a través del tiempo y el espacio por medio de las reencarnaciones, normalmente eligen el desprendimiento de una sola parte, aconsejados siempre por los hermanos caritativos. Pero hay casos, en que el espíritu antes de reencarnar, se cree valiente y desea efectuar un gran desprendimiento, y eligen tanta carga, que una vez encarnados, no pueden resistir tanta amargura, desolación y sufrimiento que tal causa les provoca, dándose el caso de que algunos llegan al suicidio, y sin haber podido averiguar cual era su causa originaria de tales pruebas.
Cada vida es diferente, como así las causas contraídas, como los pactos, decisiones, elecciones, facultades y misiones. Por eso no se pueden poner normas fijas como no sean las Leyes inmutables que todos deben de acatar. Según sean los hechos de cada cual, cada uno debe de estudiarse a sí mismo para saber como tiene la cuerda que le amarra.
Los espíritus en general usan su libre albedrío para elegir el lugar o nación, como la familia donde deben de reencarnar. Y los que hacen pacto dejan todas sus cuestiones a la dirección de su guía protector. Pues el nacer en un lugar u otro, en unas condiciones u otras, ya esto es una gran diferencia para su purificación. Los espíritus que llevan ya un cierto adelanto, con o sin misión, casi todos vienen con pacto contraído. Como actualmente podemos ver ya con muchos espíritus que vienen a reencarnar. Por eso cada vez más vienen superdotados, y que en sus primeros pasos, dadas las condiciones sociales aún existentes, necesitan ser orientados dentro de la Ley y su cumplimiento.
3.___ ALBEDRIO, DERECHO Y DEBER
Todo Derecho implica una obligación (Deber) y Todo Deber implica un Derecho. Esto es obvio, no hay discusión a plantear: Dentro de la realidad existencial humana, las cosas ya no son tan simples, hace falta desarrollo. Para desarrollar la madeja hace falta filosofar, o si se quiere, ejemplificar.
Vamos a poner tres ejemplos como representativos de la totalidad en cuanto a Derechos y Deberes en el ejercicio del libre albedrío:
El religioso; el terrorismo; y el aborto: Pero antes vamos a establecer el hecho de la libertad o libre albedrío, (y que por el cual tenemos la responsabilidad de nuestros actos), como tema de fondo, pues en el ejercicio de tal libertad, podríamos decir que donde empieza la libertad de uno termina la del otro, y si los dos no están de acuerdo…. aquí es cuando el ser humano entra en razones, excusas y justificaciones, en su falta de desarrollo.
Esotéricamente o espiritualmente hablando, el ser humano como ente existencial creado a imagen y semejanza de un Principio Creador, tiene responsabilidad ante la LEY del Amor, precisamente por tener un «libre albedrío» connatural con su propia existencia, dándole «este» la condición de acción y de conciencia, que es la riqueza más grande que tiene el ser humano después de la vida, y que solamente él puede ejercer en el desarrollo de su verdadera personalidad, ante la Ley de Justicia o de Causa y Efecto.
Por lo cual, el libre albedrío consiste en cumplir o no con nuestros deberes, o sea más tarde o más temprano. Es decir: El ser humano es el que decide el margen que desea tomarse de libertad, para cumplir o no, porque se arroga el Derecho de no cumplimiento dentro del tiempo que se establece, para no cumplir con su Deber, o sea el mal uso de su libre albedrío.
Tomemos el caso religioso: ¿Por qué se bautiza a un recién nacido que todavía este no tiene uso de razón, y en cambio el que lo bautiza se arroga el Derecho de robarle el libre albedrío que tiene para decidir por sí mismo? Por el mal uso que hace de su libre albedrío el que bautiza (según la Ley del Espíritu), al arrogarse el Deber o Derecho de bautizarlo, aunque sea con el consentimiento de sus progenitores. Puesto que tal facultad de bautismo solamente el ser, individuo consciente la puede ejercer.
El tema del terrorismo: ¿Por qué el terrorista no cumple las Leyes morales, legales o formadas por los hombres? Porque se arroga el Derecho de actuar con violencia, por creerse en el Deber de hacerlo, en base a unos determinados criterios, en cuanto que la Ley del Espíritu también indica que no hay que hacer a los demás lo que no nos guste que hagan con nosotros. Pero esto se efectúa también en base al margen de libertad que nos arrogamos por el libre albedrío, porque este nos permite ese mal uso o abuso, que justificamos.
El caso del aborto: ¿Por qué se arroga el que lo hace el Derecho de abortar? porque se cree en el Deber de llevarlo a cabo en base a unos determinados criterios dentro de su libre albedrío.
Ahora bien: ¿Por qué existe un libre albedrío para cumplir cuando sea la voluntad de cada cual? Precisamente porque paralelamente, existe también una Ley de Causa y Efecto, espiritualmente o esencialmente hablando. Por lo cual, esto nos lleva a informar de las responsabilidades según causas y efectos, y después que cada cual decida según su libre albedrío.
4.___ Libre Albedrío, Voluntad, Conciencia y responsabilidad
El ser humano con su libre albedrío, tiene la libertad de acción y de conciencia, siendo esta su riqueza genuina, puesto que tal libertad o libre albedrío como concesión en el tiempo, es lo que nos da la absoluta responsabilidad de todas nuestras propias acciones sin mandados externos. Por eso debemos de tener gran cuidado que la mente no nos engañe con argumentos que roben o sojuzguen tal libertad, puesto que la mente, como vehículo de expresión, no es impositivo ni argumentativo en su intrínseca naturaleza. No obstante puede ser movida como vehículo tanto por una tendencia u otra sin distinción.
Por tanto podemos decir, que la mente en sí es el vehículo perfecto a través del cual se crea el pensamiento, y según sea su conductor así el vehículo responderá con el bagaje que tenga a su disposición. Mas, cuando el Vacío mental es el que da la respuesta, su acción derivada está en orden de equilibrio psicofísico. Como así mismo, el equilibrio emocional y filosófico sobre la realidad estructural del ser, nos pone en el buen camino de nuestro desarrollo psicofísico. Progreso que a todos alcanza cuando se pone una buena voluntad en la conciencia.
La voluntad en esencia es una fuerza neutra o indeterminada, que hay que saber dirigir con acierto. Para ello tenemos el libre albedrío, como adjetivo de la voluntad, que la califica y determina. Ahora bien: ¿cuál es en esencia el primer factor determinante para que la voluntad se mueva en un sentido u otro? Llegados a este punto no tenemos más opción que llegar a la máxima consecuencia como orden interno genuinamente existencial, y su acción se expresa como conciencia natural: Siendo el primer toque de conciencia el válido como moral natural, cuando vamos a accionar hacia o en relación al prójimo. No obstante, como existen y coexisten en el ser humano las dos esencias, tendencias o fuerzas en lucha como condición de creación pero complementarias como desarrollo del ser, es preciso el trabajar la esencia con tendencia egoica, para dar paso a la esencia con tendencia amorosa, y pueda germinar el Amor Universal como exponente máximo de realización:
Para tal resolución el ser humano encarnado, o sea manifestado en un cuerpo físico, tiene como reflejo físico dos sensaciones en su orden psicofísico, siendo tales sensaciones el remordimiento y la satisfacción naturales, según sea nuestro obrar: manifestándose estas como Ley en todo ser humano sin excepción. Otra cosa es que las visualicemos, las observemos, les hagamos caso o no. Ya que estas sensaciones avalan las dos tendencias opuestas complementarias. Ahora bien, cuando se generan psicosis colectivas, bien sea por reacciones, temores u otros, tales sensaciones quedan en gran parte anuladas. Pero en cuanto se aplica la fórmula universal del amor en sus dos fases de acción consciente como son: El no hacer a los demás lo que no nos gustaría nos hiciesen a nosotros (primera fase de acción consciente). Y el hacer con todos como nos gustaría nos hiciesen a nosotros en igualdad de circunstancias (segunda fase de acción consciente), automáticamente volvemos en posesión de la sensibilidad del alma, que es amor.
Por eso podemos decir: conciencia limpia inteligencia clara. Puesto que, si de principio como seres creados no tuviéramos nada que trabajar, vencer o regenerar, no tendríamos ningún mérito en nuestro desarrollo puesto que no existiría tal. Es decir, el ser humano en su estado de vida y ambiente social materializado en que vive, es movido por la tendencia egoica y en orden con su desarrollo, cosa que debe de observar, para efectuar el equilibrio de fuerzas primeramente y estar atento cuando vaya a efectuar algún movimiento que a el mismo no le gustara le hiciesen, pues ahí es donde el primer toque de conciencia natural surge.
Pues como se ha dicho, cuando el humano-ser decide cometer una acción que no ha en orden con el amor, el primer toque de conciencia siempre es originado por la tendencia hacia el amor; mas si dejamos que la mente sea manipulada por la tendencia contraria, entra en acción con excusas, justificaciones e intereses de toda índole, y la tendencia egoica con su orgullo, egoísmo y vanidad, entra en juego y va ganando terreno, se va apoderando de la voluntad utilizando la mente para entrar en su acción.
Cuando el ser humano no está atento y en meditación para descubrir el juego de la mente apoderada por la tendencia egoica, entonces tal tendencia egoica toma preponderancia para mover la voluntad en base al libre albedrío, utilizando la mente en el sentido materializador, haciendo en cuanto al prójimo se refiere, lo que no le gustaría le hiciesen a él mismo, definiéndolo vulgarmente como acción contaminada.
Por otra parte, la comprensión sobre la conciencia nos aporta una visión interdependiente entre la parte y el Todo. Cada parte participa de la Conciencia del Todo, por estar el Todo en cada parte reflejándose en ella. Y el ser humano como partícipe de su propia evolución, debe de asumir, comprender y trabajar con su conciencia natural como semejanza, con los estados periféricos adquiridos como capas o velos, por la absorción de materia sutil en sus procesos de prueba y descenso, originando los llamados estados de conciencia, en orden con el estado evolutivo del ser.
Cuando la conciencia periférica es densa, y aunque todos los humanos oyen los toques de conciencia natural, la fuerza orgullosa y egoísta materializadora de los estados periféricos, que son las capas de materia sutil que envuelven al alma, tapando los oídos esenciales, desvirtúan el sentido de la verdad como sensación y toque, y les obliga en muchos casos a atropellar por todo.
Si bien podemos decir que el alma es la conciencia por estar la conciencia en el alma, la evolución de la conciencia en el ser humano se realiza por el ejercicio del amor al prójimo con renuncia, sacrificio y cooperación, y la meditación en el descubrimiento de sus estados mentales o estados de conciencia. Y con su propia Luz como orden interno, ir disipando su oscuridad con su estado de conciencia dual.
En este plano de vida en el que nos encontramos, como máximo mundo de descenso en la creación, la conciencia debe prepararse para iniciar el recorrido a la inversa, trabajar para disolver y desprender los agregados de materia originarios de sus «estados de conciencia periféricos», como los los velos del alma, «son producidos» porque cada capa tiene un color, una vibración, un pensar y un sentir, y cuantas mas capas, (con un máximo de siete, semejante a las siete capas que componen la piel humana), el estado de conciencia por ende también es mas denso, y cuantas menos capas el estado de conciencia es más sutil y elevado, o sea más consciente.
Resumiendo podemos sintetizar, de que el ser humano se mueve en muchos casos, unas veces movido por la tendencia egoica con sus estados de conciencia periféricos, incrementados por la cultura social, tanto religiosa, sociopolítica, étnica, etc., llegando incluso a inmolarse en aras a una creencia o cultura condicionante como conciencia periférica adquirida, sin permitir que el orden interno del individuo como expresión universal y eterna, se manifieste como nivel regulador y balanza de justicia por su justo equilibrio.
Por lo cual, el ser humano como participante social y en convivencia con lo diverso, por una parte puede asumir el legado histórico y cultural como agregado a su conciencia periférica. Y por otra parte el estar desintificado, o sea desapasionado al mismo tiempo de todo ello, como participante universal en su orden interno, más allá de todo estado de conciencia periférico.
En estos cuatro aspectos básicos en el ser humano, como son: Libre albedrío; Voluntad; Conciencia y Responsabilidad, en su existir existente corporal, están involucradas todas sus acciones naturales llevadas a cabo en su absoluta responsabilidad. Y según sea su atención meditativa y el sentido de su voluntad en el desarrollo de su orden interno, así será su desenlace posterior dentro de su eternidad hacia lo infinito.
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