Revelaciones filosóficas (15)
Divulgad el saber adquirido, y que al bien hacer vaya dirigido; ello será la luz para el que anda a ciegas, por ser la mejor Caridad que se puede repartir y recibir unos de otros, como es la presente Doctrina, un ramo de olorosas flores con un perfume singular que enseñan a saber convivir unos con otros. Sepan los hombres que tienen dos patrias, la Celeste y la terrestre, dos Leyes que cumplir; dos padres que conocer y dos lenguajes para comunicarse entre sí. La palabra sirve para comprenderse con el padre material, y el pensamiento con el Padre Espiritual y con los hermanos espirituales. Por eso, tened buen cuidado con los pensamientos, que son los que conducen a las obras, quedando éstas anotadas automáticamente en el Libro de la Vida en el momento de realizarlas, donde todo ser humano tendrá que leer sus actos, buenos y malos.
No es por lo tanto profecía cuanto manifiesto, sino divulgación de lo que se puede llegar a saber en el campo espiritual. Estudiad cada uno en los hechos que se van sucediendo, sin que se los pueda calificar de casuales. Todo a su tiempo llega, dejando marcadas etapas, pasivas unas veces y azarosas otras, dirigidas por hermanos Espirituales que tienen la delicada misión de ayudaros a cumplir. Estad atentos a los que con tanto Amor os guían a cumplir la misión elegida, misión que también ellos cumplen.
No se pueden comprender ciertos Hechos y manifestaciones que suceden, sin haber empezado por los principios en el estudio de las Leyes o Atributos que rigen el mundo invisible o espiritual, lo cual requiere, examen, constancia y aún más, cumplimiento. Que cada uno comprenda su misión, por medio del desarrollo de su propia vida, sin que exista misterio alguno en ellos, por estar dentro de lo Natural.
Por eso es de vital importancia dar instrucciones claras que estén al alcance de toda comprensión, enseñando con el ejemplo las virtudes propias del Alma, que inducen al humano a la rectitud. Virtuosos son los hombres que, sintiendo verdadero Amor, se acercan a los necesitados para ayudarlos e instruirlos, acerca de que hay una Fuerza Superior que rige y crea unas Leyes que todo ser humano, tarde o temprano, en virtud de su libre albedrío ha de cumplir.
Como identificados estáis en la Tierra, así también en el Cielo, cuya identidad tienen todos derecho a conocer; que todos sepan sus derechos y los defiendan, rasgando el velo de la ignorancia. Por eso el Creador dota a sus hijos de razón, para que sean responsables de sus actos y cumplan las Leyes por El dadas. El que así se comporte no necesitará ni prisiones ni grilletes que le priven de su libertad, porque él mismo se libertará y consciente de sus deberes, podrá ver y comprender lo que hoy tiene vedado; porque el que sabe lo que debe hacer y hace lo que debe puede dejar la ignorancia que lo tiene cautivo.
Si queréis ser libres proceded con rectitud, tomando ejemplo del Maestro, que nada dijo con palabras que no lo acompañara en la práctica; o sea, que la fe sin las buenas obras nada es. Sed con éstas como espejos que dejen entrever los buenos sentimientos, en los que penetra la Gran Doctrina del Mundo, que enseña a amarse unos a otros, doctrina que nunca tendrá renovación por ser instituida por el mismo Dios y conservada por algunos como legado Divino, para que pueda la humanidad disgregada por falta de una verdadera orientación llegar a agruparse y reconocerse a sí misma. Favorecidos serán con los dones del entendimiento todos aquellos que firmes y disciplinados vayan en ayuda de sus hermanos, ya que esto es el cumplimiento por medio del Amor hacia todos en general.
La radiación de Luz de los Espíritus progresados, que os conducen, es a modo de bálsamo consolador y cicatrizante de las heridas que el roce de unos con otros produce mientras estéis en tinieblas. La luz material se extingue cuando lo hace el cuerpo, pero la ganada meritoriamente con las manifestaciones de Amor se va agrandando cada vez más hasta llegar a ser Espíritus luminosos que moran al Lado del Padre. Las radiaciones luminosas siempre producen bienestar; son fuerzas radiantes de Luz y de Amor, que os alumbran el camino para llegar a la meta que cada uno tiene marcada y que anhela toda alma.
Hay fuerzas que rodean al ser humano en determinados momentos, a veces negativas e inferiores, en especial cuando os dejáis dominar por las pasiones materiales, al recorrer el camino de la vida. Las fuerzas positivas, son aquellas que cuando no encuentran resistencia en vosotros os conducen por el camino del bien. Se pueden captar con el pensamiento e incluso dialogar con ellas, rompiendo la fuerza de atracción negativa, que no ha podido reconocerse por la turbación que en sí lleva y que tiene más dominio que la de uno mismo en los que están faltos de cumplimiento. Comprended que la cobardía es un fiel aliado de la pereza, y quienes se dejan influenciar por ellas se quedan al dejar la existencia, tan faltos de adelanto como cuando vinieron, perdiendo con ello un tiempo muy preciado para ganar el bienestar futuro.
Con lo expresado se puede comprender lo que supone dar cabida a sanos o insanos pensamientos que a modo de motor mueven las conciencias según sea su estado. Por eso es conveniente dejarse conducir sin oponer resistencia, por la fuerza fluídica del ángel guía, que lleva sanos deseos de ayuda.
Sed centinelas de vosotros mismos, que es la mayor derrota para el espíritu que ya en el camino del progreso queda estacionado, por no estar alerta del más grande enemigo del alma que es el orgullo. ¡Oh orgullo, qué traje más vistoso llevas! Todos te desean llevar por creer que viste más que el que está confeccionado con humildad y pasa desapercibido. Este se adquiere menos, por su sencillez, y es el que hace feliz en la Tierra y rico fuera de ella. Ved y comparar cuál interesa más adquirir. El que solo piensa en la grandeza y superación para vivir en la Tierra, posiblemente en la próxima existencia se elija el ropaje de la humildad, haciendo buen uso de ella, por haber comprendido en otro período de tiempo el valor que tiene saber dejar el ropaje del orgullo y egoísmo y apoyar sus actos en el Amor y la Caridad.
Cuando los hombres saben cambiar los goces de la materia por los espirituales, es porque están bien asidos a la tabla de salvación y van contra la corriente que arrastra al ser humano a los vicios y pasiones. Estos hermanos, cuyo progreso pasa desapercibido para el vulgo, son considerados por algunos, excéntricos y faltos de equilibrio, porque tratan de ilustrar a sus hermanos hacia el conocimiento Espiritual para el bien y adelanto del ser desterrado. Por consiguiente, no menospreciéis a estos genios que saben separarse de la contaminación humana y conseguir su objetivo, verdadero apostolado de enseñanza. El que así se comporta disfruta de dos glorias, la terrestre y la que le concede el Padre como hijo pródigo que supo hacer una proeza al conseguir dominar sus pasiones materiales, no olvidando la misión que tenía que cumplir.
Los grandes investigadores que se interesan por el desarrollo de la parte esencial son poco comprendidos por los que sólo a la materia dan importancia, y pasan desapercibidos por incomprendidos. Por esto tratan de fenómenos a estas divinas enseñanzas, de las que algunos desaprensivos e ignorantes han hecho mal uso, tergiversándolas. A pesar de todo, la verdad no puede estar por más tiempo oculta. el mismo progreso de la Tierra invita a sus habitantes a buscarla.
La ignorancia empobrece al hombre y el saber lo enriquece; con el saber material fácil es enorgullecerse, pero con el espiritual, si se comprende y practica bien, se hace uno grande y humilde, puesto que cuanto más sabe más comprende lo mucho que le falta por saber. Si se tienen deseos de hallar la verdad y no imponer su criterio, se obtendrá ésta cuando menos se espere. Así como no se puede poner fechas para recibir un obsequio, lo ganado con el propio esfuerzo se puede disfrutar en fecha deseada.
Los que emplean el saber en ayuda de sus semejantes, exentos de egoísmo, les acompañan los beneficios que este les aporta, así como les divide espiritualmente de los egoístas, quienes sólo trabajaron en beneficio propio, disfrutándolo un corto tiempo, el que eligieron para hacer un mejor uso del que hicieron. Dad, pues, a Dios y al César lo que a cada cual pertenece, atendiendo las necesidades del cuerpo y las del alma, y el saber espiritual se unirá al material en la parte que os corresponda.
A la vera de los acontecimientos, manifestad el saber adquirido a los que faltos estén de él. Afanaos en hacer buena siembra y no dudad que el presente dejará marcado el futuro. Mostrad al mundo el éxito alcanzado por la regeneración, no hablando de amor si no lo sentís, porque no sembraréis vuestra propia semilla. Nada se ve y oye espiritualmente que no haya llegado su hora. Es con la madurez de comprensión, por el cumplimiento, como se pueden expresar con claridad los conocimientos adquiridos, haciendo la siembra de la propia semilla.
Son los sembradores de la Nueva Era los que están preparados para su divulgación. No seáis perezosos, puesto que tenéis una ayuda sin límites. Un tanto delicado os será transmitir esta Caridad, pero estad atentos para recibir la ayuda de los Superiores, sin vanagloriaros del saber obtenido, porque el saber espiritual no tiene límite ni fronteras por ser infinito.
Es el tributo que el médium escribiente va pagando, y al mismo tiempo recibiendo por el trabajo realizado, lo que le maravilla al descubrir cuanto hasta el presente era para él una incógnita. ¡Maravilloso trabajo realizado!, han de exclamar, el que proporcionó tan jugoso manjar. Al no existir mediumnidad que tenga comunicación satisfactoria o contacto con lo Divino mientras le domine la pasión y el orgullo, o recibir con limpieza todo cuanto es desconocido, en visión y comprensión. Por eso, a veces se hace una especie de amonestación por medio de la videncia, que en cualquier momento hace falta, como toque de alerta para esmerarse.
Los hombres son como los frutos, que al madurar toman dulzor a su debido tiempo, pero que corren el peligro de ser sorprendidos por una borrasca que los azote y hasta destruya. Así es el espíritu, que viene a realizar su progreso por medio del cumplimiento, y cuando no lo hace ha de volver otra vez, con cuidado para no volverse a materializar. Ello es a modo de borrasca para el espíritu, como materialmente lo es para la fruta: algo así como el que anda un largo camino para buscar agua y cuando la tiene en sus manos la deja derramar. ¿Qué fruto sacó de tal trabajo? Otra vez tendrá que volver a empezar. Comprended con esto la importancia que tiene saber aprovechar el tiempo, y en lugar de ser tibios que se van como vinieron, haced que brote en vosotros la llama Divina de la fe, que es la que os hará ser muy fervientes para llevar a cabo el cumplimiento.
Siempre los actos realizados en ayuda de vuestros semejantes, estarán presentes en las mentes que los contemplen, como una exposición moral, por ser estos cumplimiento de las Leyes de Dios. Por lo tanto, no evangelicéis la palabra si no la acompañáis de las obras: que lo interno sienta lo que dicen los labios para poder así cumplir la Ley de Dios.
Disciplina ha de haber para crear entre todos la Unidad, por ser cruciales los momentos actuales para el planeta Tierra. Los preparados con misiones han de dar su apoyo a la transformación que ha de operarse, siendo como subalternos y desempeñando cada uno su misión. En esta variación está el saber cuando con Amor se sabe convivir, por no estar todas las mentes preparadas para dar entrada a la comprensión de un mismo tema.
Entre todos haced la Gran Cadena dando ejemplo de Unidad: que nadie se entremeta en el lugar de otro, ni busque excusas cuando no marche en regla su pequeña e individual máquina de la vida, que gira según el cumplimiento, y con este el progreso, que son los eslabones de su engranaje. No seáis obstáculo para que a su debido tiempo se realicen las cosas con antelación marcadas. La Obra de Dios no se destruye ni termina, y a Ella pertenece la creación del espíritu humano, primordial en su Obra, como lo es el hijo para el hombre, que para él todo lo procura.
Al paso de los tiempos se van transformando las costumbres, y lo que en un tiempo fue imprescindible para el desenvolvimiento de aquello a lo que habitualmente estábais, ha sido relegado al olvido, dando paso a la renovación que el tiempo trajo. Vigilantes están los que han de dar las órdenes de conjunto, por estar próximo el tiempo de decadencia de algunas religiones, mientras que la verdadera ha de surgir tomando cada vez más preponderancia. Verá entonces el ser humano por sí solo la Gran Sabiduría del Padre por muchos medios manifestada. Preparados están los clarines que han de despertar a los dormidos, abriendo la marcha de los valientes e intrépidos anunciadores de una Nueva Era. Testigos serán las almas valientes en la Tierra de la transformación que con su ayuda operarán los Ángeles, y verán apuntar la aurora de un nuevo día, en la que el ser humano en su ignorancia no pensaba, por creer que en la Tierra todo terminaba.
Que cada uno comprenda bien su situación, y le será más fácil recorrer el camino sin apartarse de él, porque los clarines de ese despertar están ya en las manos de los enviados de Dios, y por lo fuerte que tocarán despertarán a los que sigan dormidos o, mejor dicho, entretenidos en las tradiciones estériles. No es a esto hermanos míos, a lo que baja el espíritu a la Tierra, sino a que con sus buenas costumbres y obras, se deje guiar por la Luz que el Padre le dotó.
Dad, todos unidos, el gran paso iniciado por Jesús, formando la Cadena de Unidad, que dará consistencia a las manifestaciones de Luz y claridad que irradian sobre la Tierra los Ángeles destinados a ello. ¡Adelante todos, con una sola consigna, la de Unificación por el respeto que os sepáis profesar de unos a otros, sin dejaros dominar por la pasión! Reflexionad, antes bien, y deliberad sobre los que con cara de servidores y sumisos vendrán para coger las flores que hallen en el jardín de la Obra Espiritual, y plantar y regar en otros recintos donde decaerán en lozanía por no haber buena mano cultivadora. Al abrigo de unos se guarecerán otros hasta que la borrasca sea tan intensa que no respete punto ni lugar y nadie lo pueda evitar, sin embargo, no todos meditarán si tiempo les queda para ello, ni todos dejarán de hacerlo, porque los acontecimientos serán intensos y de gravedad.
Avisados quedan todos a través de mis enseñanzas, que unos y otros reciben por medio de su hilo fluídico de más o menos potencia. Siempre os hacemos llegar medios para que captéis algo que os estimule en lo Espiritual, por ser punto de apoyo para todos. ¡Cuánta moral da la convicción por medio de la lógica, como cual base para ver la Luz que alumbrará al ser humano! Este se irá acostumbrando a indagar en lugar de seguir en la ignorancia, la que tantos siglos perdura por el egoísmo y orgullo de los falsos profetas. Sin embargo, ésta es otra, la que dice al hombre cómo debe de cumplir las Leyes de Dios, que son las que rigen en el Universo entero, y le explica el por qué de tantos escollos en su camino y cómo los puede evitar con fundamento de causa.
Esmeraos todos, pues sólo quieren de vosotros buena voluntad los hermanos que os dirigen y ayudan, para que este manjar sea repartido entre todos, y su reproducción sea fecunda, siendo buenos obreros de la obra iniciada por Jesús. Sabed sembrar la buena semilla, ya que con arreglo a ella recogeréis; el que no siembre, que pierda toda esperanza de cosechar lo que ha de darle la ganancia, que jubiloso presentará cuando le tomen cuentas de su transito por la Tierra bien o mal aprovechado. Sed eficientes en el trabajo; que cada cual haga el suyo responsabilizándose de él. Comprobad la diversidad que entre todos existe: esta diversidad se extiende a todas las cosas y órdenes, y todo ello dimana del comportamiento de cada uno.
Cuantos sazonados estén para recibir la semilla Divina podrán entrar en esta sublime Doctrina porque la comprenderán y aceptarán. Todo se ayuda y complementa en las Leyes de Dios. Todo se va sucediendo como un caminar sosegado al ser instrumentos dóciles y trabajadores. Mucha responsabilidad tendrá quien teniendo pan en el zurrón deje que padezcan hambre sus hermanos, siendo el más cotizado manjar para éstos, el pan del alma, los conocimientos esenciales para ser hombres de sana conciencia.
Embriagados de estas finas y olorosas flores que conducen a la escala del progreso. Procurad que no haya nube que empañe la visión mental y veréis con claridad, por haber sabido quitar el obstáculo que daba oscuridad a la mente, la incomprensión. A ello van dirigidas las enseñanzas y súplicas de estos hermanos que os guían. No las toméis vanamente sino con atención y observancia. He aquí que al haber recibido esta Caridad, otro día la podréis transmitir a otros necesitados de ella.
El que sienta Amor también sentirá deseos de hacer Caridad, y ésta es un plato exquisito que se cotiza muy bien delante del Padre. Premio a la constancia tienen los que trabajan valientemente enseñando a los primeros estudiantes, para hacerles la Caridad con la mejor garantía que pudieron hallar en la Tierra. Que esos capullos que brotan ahora puedan con el tiempo ser rosas y dar el aroma que los tiempos requieren, y como ellos hallarán gloria si han sabido crecer sin torcerse.
Ultimo mensaje de tales revelaciones filosóficas. E. Tricas