COMPENDIOS RELACIONADOS (XLV)
MENSAJE TESTAMENTARIO: sobre el yo y la creación:
Nuestro yo, esta dotado de una trinidad compuesta de espíritu, alma y cuerpo. Haciéndonos comprender, tarde o temprano de donde procedemos, para liberarnos de las cosas inmundas de las que posee la materia, cuando llegamos a saber cual es nuestro verdadero Mundo, para que lo podamos disfrutar con amplia liberta, y se investigue a cada uno al manifestarnos ellos con su Amor y Paz, la Caridad para todos aquellos que viven en sus mundos habitados, dentro de la pluralidad, para que se pueda conocer que el Padre todo lo tiene previsto, para que sus hijos puedan disfrutar de SU Hermoso Espíritu, por la Creación de SU Creación y creaciones.
Hay seres encarnativos que existen en otros mundos, que hacen trabajar ellos su mente, mucho mas ordenada en lo espiritual que no la de los terrenales de este mundo, que les falta aún mucho más Amor de unos a otros en lo general, por estar apegados todavía al materialismo divisorio, en vez de UNIDAD ESPIRITUAL y AMOR DIVINO.
Pues hay planetas que el humano perteneciente a el allí no necesita ayuda optica, como los terrenales la necesitan para poder ver las cosas, porque ellos las ven al percibir de lo Espiritual la ayuda necesaria como los terrenales de este mundo, que incluso penetran en la vida interna de lo invisible, que aun es todavía más profundo , al ahondarse en la vida de la esencia invisible o el Vacío: Parece eso imposible pero es cierto. Y lo comprenderemos claramente ya que si cogemos una semilla, comprobaremos que es una vida invisible visible, y que da lo invisible de su visible conforme se transforma para dar ella Creación y creaciones, dando así lo invisible de su visible que es lo que ellos ven con anterioridad de que se manifieste la vida.
Mas lo invisible, es también la Esencia o el Vacío, en el que la vida se manifiesta en Ella, o en El, dándose cabida de vida, tanto de la manifestada, como de la que aun se tiene que manifestar.
Así que, hermanos míos amados estad firmes y constantes creciendo en la obra del Maestro siempre, sabiendo que vuestro trabajo en Jesús no es en vano.