Revelaciones filosóficas (14)
Un objetivo trae el ser humano al venir a nacer a la Tierra: cumplir el Mandato del Creador de toda vitalidad. Teniendo presente que si concedemos los Atributos que Dios posee y que son los de AMOR, PAZ, CARIDAD, BONDAD, MISERICORDIA y JUSTICIA, hemos de saber cómo los manifiesta. Si siente Amor por toda SU creación y en especial por el humano, no puede hacer diferencias entre sus hijos por poseer el de JUSTICIA.
Compréndase que si existen esas diferencias entre los hombres, es por haberlas creado él mismo por causa del orgullo y egoísmo. A esto se debe, el bien o malestar en la Tierra, pasando penas y contrariedades, que muchos dicen no merecer, por no recordar su pasado. Sin embargo, éste existe latente, hermanos míos; de lo contrario, no existiría la Justicia de Dios, dando a cada uno lo que merece.
Así como existen diversas categorías entre los hombres, también las hay en comprensiones del saber espiritual, por medio de conocer y desarrollar los Atributos Divinos, que dan la oportunidad de conocer al Autor de las vitalidades, que animan y dan vida a los cuerpos. Veamos los Atributos mencionados: Por el Atributo de AMOR crea a sus hijos, lo primero y principal de su creación, para tener con quien comunicarse y Amar, creando para su uso y disfrute cuanto puedan necesitar, encargándoles que todo sea para todos y practiquen unos para con otros el Amor, la Paz y la Caridad. Para ello no les señala ningún tiempo, sino que sólo les indica que lo cumplan cuando sea su voluntad, mandándoles a recorrer la pluralidad de mundos para que por sí solos demuestren su valor cumpliendo Sus Leyes.
Por el Atributo de PAZ no se mete con nadie, ni castiga ni perdona, se hace inmutable; por eso no se puede ofender de cuantas ofensas vayan contra El dirigidas.
Por el Atributo de CARIDAD concede que sus hijos superiores en Luz guíen y ayuden a los inferiores en comprensión y progreso.
Por BONDAD y MISERICORDIA les concede el tiempo necesario para que vuelvan a EL cuando sea su voluntad, limpios de toda falta que por el mal uso de su libre albedrío cometieron.
Por el de JUSTICIA permite que todos sus hijos se acerquen a El y Le puedan comprender, sin más misterio que el cumplimiento de Su Ley de Amor, Paz y Caridad, que todo ser humano recibe como Mandato al ser creado. A todos los crea con el mismo Amor; ésta es la gran Sabiduría que el Padre posee para toda su creación.
Con lo cual comprenderéis que la desobediencia en el trato de sus semejantes como quisiera ser tratado por ellos en igualdad de circunstancias, es la que divide a los hombres y los aleja de Dios por su orgullo y egoísmo, causantes de las guerras enconadas, odios y pasiones, que son cual lienzo que cubre la inteligencia y no deja coordinar las ideas. Comprenderéis con esto la diferencia que existe entre los que están dominados en más o menos grado por las pasiones materiales y los que practican los Atributos Divinos.
Medite el ser humano si su orgullo no le ciega en demasía creyéndose superior a sus hermanos por llevar una existencia más placentera, y sacará la conclusión que hay quien dirige el Universo con Sabiduría y Justicia; sin embargo, como también posee el Atributo de Misericordia, concede oportunidades por medio de las reencarnaciones a sus hijos desobedientes a Su Mandato, para que puedan mejorarse.
Que cada cual siga su camino con conciencia de lo que debe hacer, porque conocedor de los Atributos, sepa que si es desterrado es por haber cometido alguna falta de más o menos gravedad, y por tal desobediencia habrá de estar en el destierro el tiempo que le sea preciso para hacer más bien que mal hizo, cargando con su cruz, efecto de su propia causa. He aquí, cuando se busca una solución a alguna cosa, sean contrariedades o sufrimientos, hay que hacerse la idea de que es el líquido que aún queda en el cáliz de la amargura el que tenéis que ir agotando poco a poco, estimando a vuestros semejantes como os guste lo hagan con vosotros. Para eso, sin embargo, es preciso saber darles a su tiempo el apoyo que necesiten, sin perjudicar vuestra propia materia por socorrer la de vuestro hermano, porque ante el Creador las dos son igualmente importantes, por estar ambas aquí con el mismo fin de que pueda cumplir el espíritu que la ocupa. Esto en lo que se refiere a la materia; en cuanto al espíritu, tened cuidado en no faltarle. Por esto se lee en Marcos 3: 28,29 y Mateo 12: 31,32 que el pecado que cometiere el hombre contra el hijo del hombre le será perdonado mas el pecado contra el espíritu jamás tiene perdón. He aquí del por qué la llamada pena del Talión.
Un toque de atención se da en estas lecciones, para que cada uno examine su modo de proceder y sepa tener piedad del que tira la piedra más que del que la recibe, por estar supeditado el primero a pasar por cuanto hizo pasar y posiblemente en peores circunstancias, por una Ley justa que rige para el espíritu. Por eso el que cardos siembra no espere recoger flores, sin que en ello haya impiedad, como algunos creen cuando pasan el dolor, por ser efectos de su propia causa.
¡Oh ingratitud del hombre!, que le tiende la mano para ayudarlo a salir de un mundo que se debate entre materialismo y penumbras sin llegar a comprender lo que más le interesa, lo que le ha de servir toda una eternidad, y no se inmuta de esa ayuda que le presta el guía por medio de los toques de su conciencia, que es lo que hace girar el engranaje con respecto al hombre, para que obre con los demás como le gustaría que obrasen con él en igualdad de circunstancias. Fortaleza ha de tener todo ser que en la Tierra se halla, para saber meditar qué es lo que más le interesa, saber o ignorar. Defina, pues, el hombre por sí mismo lo que a él le corresponde, y actúe según caso y conciencia, y con arreglo a lo que haga recibirá el premio o el oprobio; de todo es responsable el hombre, según su comportamiento.
Es tema diario de meditación y estudio de todo cuanto al alma se refiere, por ser tan extenso como la creación infinita, que permite saber el por qué del progreso y el retroceso. El espíritu humano tiene libre albedrío para cumplir más tarde o más temprano, y según el uso que haga de esa libertad actúa la Justicia del Padre. Esto hace que unos vean y oigan con lucidez referente a lo elevado, mientras otros no ven con ello más que un misterio. Todo se complementa en Ella, lo bueno y lo malo. La elevación y perfección de los espíritus se consigue con el cumplimiento de la Ley de Dios, y con éste el saber de cuanto a El se refiere; pero no es posible que en éste se dé un paso sin procurarlo.
El que actúa con Amor ya siente la Caridad, y con estos Atributos fácil le será progresar espiritualmente y comprender el lenguaje de las almas, sin que esto se haya de atribuir a algún efecto sobrenatural. Con la meditación, y cuanto más profunda tanto más elevación y más facilidad tendrán los hombres de la Tierra para hallar contacto con los que están fuera de ella (en espíritu), por medio del pensamiento separado de toda cosa material. Por esto no debe extrañar que haya quien perciba, vea y oiga con los sentidos del Alma. La voz es interna como la visualidad, y si se la escuchara no se faltaría nunca. Hay hermanos que los tienen bien desarrollados pero no los aprovechan, unas veces por ignorancia y otras por ser reacios a creer que hay fuerzas superiores a ellos, que con Amor tratan de encauzarlos por el camino que eligieron, y manifiesten las dotes de obediencia, cumpliendo los Atributos de Amor, Paz y Caridad.
Sólo la práctica del Amor Universal ayuda a las almas a salir del destierro, al que descendieron por haber contraído un debe. Es como el que adquiere una deuda materialmente, que mientras no la paga es deudor, y si por voluntad no la cancela es llamado a los tribunales materiales y, si acaso lo requiere, es recluido en una penitenciaría, donde por su buen comportamiento puede llegar a abreviar sus días de reclusión. Esto mismo le sucede al espíritu que se hizo merecedor de ser desterrado y desea pagar lo que debe como Ley justa.
Prueba de que el Padre Creador es la Esencia del Amor se halla en toda Su creación. Todo se complementa, todo se ayuda, mas el hombre es el único que se disgrega de esa armonización. La naturaleza presta su ayuda dando los más ricos presentes, incluso sin cultivarlos, para deleite del paladar y recreo de la vista al contemplar las muchas maravillas que os brindan. Pero ¿Qué hace el hombre con algunas de ellas? Un comercio, para que no todos las utilicen y las vean.
Dios da libertad al ser humano para que se comporte según los dictados de su conciencia, y así quede reflejado el estado de esta con el modo de proceder con sus semejantes. ¡Qué bello es un presente con una limpia conciencia, que da claros pensamientos! Es una paz para el espíritu, tan indescifrable para el hombre que ni siquiera puede definirla, acostumbrado como está a la inquietud de la Tierra. ¿Cómo se va a proporcionar riqueza al espíritu si se la desconoce? Sólo una conciencia limpia da clara inteligencia y hace brotar el Amor entre los hombres. Como un deseo sincero de Amor, ha de daros la compañía del hecho, el que os dará parte integrante de vuestro bienestar y felicidad, la que en la Tierra desconocen los hombres que obcecados andan en pos de los bienes materiales, sin saber que son de un valor infinito los espirituales, los que acompañan al alma durante una eternidad.
El Padre vela por sus hijos, pero como a todos les da libre albedrío por esa Bondad infinita, para que obren según sea su voluntad y practiquen el Amor con todos, El no se mete en cosa alguna cuando en lugar de cumplir Sus Leyes, se ausentan de El por las luchas mortíferas que sostienen unos con otros usando esa libertad de acción, en la que el hombre pone de manifiesto de lo que es capaz, de cumplir o no las Leyes Divinas, las que hacen ascender o descender al humano, acercarse o ausentarse de la Casa Paterna.
Si el Padre castigara, carecería del Atributo de Amor. El se hace inmutable, diciendo a sus hijos cuando salen de Su lado: Amor, Paz y Caridad te encomiendo para con todos tus hermanos. Llevas contigo el libre albedrío; vete y recorre la pluralidad de mundos. Cumple cuando quieras, pero mientras no lo hagas no volverás a Mi Lado. A todos Ama por igual y a todos espera que vuelvan a El, no sin antes haber Amado todo lo por El creado, que es cuando se une su Amor al del Padre.
La solidaridad en el Amor permite al espíritu presentarse delante del Padre como valiente guerrero, por haber sabido vencer toda tentación escuchando el toque de alerta, que repercute en la conciencia. La labor que se realiza espiritualmente es lo que cuenta, en el sentido interno, cuando la conciencia manda con ayuda de la mente, que analiza y selecciona las cosas.
La manifestación en el trato de unos a otros con Amor es cumplimiento. Pero, ¿Qué es el Amor? Amor es manifestación de aprecio, de respeto y ayuda mutua entre todos; así se comprende el Amor. Lo demás es un conjunto de palabras que con el tiempo se olvidan. ¡Bella solidaridad la de todos aquellos que quieren unirse al progreso! Del afecto sin pasión se obtiene la comprensión vital en la parte espiritual: si, por el contrario, el amor es pasional no hay recompensa, porque con él ya queda pagado. Es posible, sin embargo, que la pasión llegue a cegar los sentidos y se convierta en rencor y, según sea éste, en odio. Este último, hermanos míos, es destructivo, y de ahí viene la destrucción de los pueblos, por medio de la guerras.
Cuando el amor pasional domina a los hombres no les deja ver con claridad donde está la razón. El verdadero Amor es Universal, y se va adquiriendo cuando ya no se dirigen agravios en pensamiento y obra. Pero, ¡cuidado! el primero es muy hipocritón, que piensa diferente de lo que dice muchas de las veces. ¿Por qué, pues, no se halla solución a los propios pesares, si son fruto de vuestro propio árbol? Sabido es que si éste se cultiva bien, su fruto será bueno.
Como árboles sois, con deseos de dar buen fruto cuando vais alcanzando el progreso equivalente al cumplimiento, como quiera que con bastante trabajo consigue el espíritu subir los escalones de ascenso. Cada uno que gana en altura lo pierde en peso. No os enorgullezcáis, creyéndoos superiores a vuestros hermanos, porque la superioridad se demuestra con la Unidad y el Amor manifestado hacia esa infinita creación que puebla el Universo.
La Creación es un gran engranaje que no para y todo está complementado, y en el que va girando el ser humano. Este para realizar ese acercamiento a la Divinidad, ha de cumplir Sus Leyes que son Sus Atributos, los cuales también se complementan, en el sentido por ejemplo de que si no hubiese Amor no habría tampoco creación. Y si no hay Amor no puede haber Caridad, y al existir ésta también debe de estar presente la libertad, para poner en acción los citados Atributos.
Son los Atributos los que consuelan, los que ayudan a cicatrizar toda herida, porque en donde residen ellos existe la paz. No les es fácil a los hombres entretenidos en las cosas materiales disfrutar del Atributo de Paz, porque la fuerza del egoísmo les induce a desear cada vez más, sin conseguir la paz en su interior. ¿Y a qué es debida tal inquietud? A no examinar si lo que van realizando es justo.
Quienes saben crear Paz hay en ellos humildad. Sólo la Hermandad y Unificación por medio de la práctica de los Atributos Divinos lograrán que el ser desterrado deje de serlo. Símbolos del Amor son la paloma y también la violeta. Examinad en ambas su humildad.
Ayudad a divulgar la verdadera enseñanza por Jesús. Quien cobija en sí el conocimiento de ésta y lo difunde en su labor diaria, este hermano es un misionero de Dios, y en él están presentes las enseñanzas que del Padre proceden como Mandato hacia sus hijos. Trabajo constante es el del maestro para educar al niño y mucha responsabilidad es la que asume; esto en cuanto se refiere al niño hombre. Sin embargo, no es menos responsable el que dirige las almas que animan a estos hombres, para que no se pierdan en el mar de las pasiones.
Si a los niños se les educara desde la más temprana edad, para que pudieran defenderse en la moral, como se hace con lo material, iría más encaminada la humanidad a cumplir las Leyes de Dios. Pero no puede dar el tutor la enseñanza moral que él no posee, si no es un ejemplo de amor y ayuda para el que enseña. Si el profesor da a los discípulos una lección y él obra en contra de lo que dice, ¿qué os parece, habrá o no motivo de divagación con tal proceder? ¡Cuánto hablan las obras aun callando, y cuánto enseñan los que hacen lo que dicen, dentro de una recta moral! Desposeídos de toda pasión viene a ellos un principio de una mejor vida.
Los guías protectores no solamente guían sino que instruyen con arreglo al merecimiento y comprensión. Estos hermanos superiores, que permite el Padre os dirijan por el camino más recto, no siempre pueden conseguir lo que desean por vuestra obstinación en querer salirse del camino que cada uno tiene trazado. Así, pues, no hagáis oídos sordos a esa dulce y amorosa llamada; si a pesar de los avisos el protegido no se inmuta, es porque sus malas obras aprisionan los buenos sentimientos. Por desgracia del progreso humano hay mayoría que se dejan dominar por el orgullo y egoísmo, y con los tales entra la pobreza de espíritu.
El que es observador y no está dominado por la pasión vislumbra con más facilidad la materialización y embrutecimiento de algunos y la Luz y claridad de otros. Ellos ya no son capaces de dañar a sus hermanos, sino dispensar las flaquezas de los más ignorantes, y pueden elevar el pensamiento hacia Dios desprendidamente, por sentirse con ello confortados. Los que saben meditar sobre su propia existencia son más cautelosos cuando han de juzgar con hechos y palabras a un semejante. Oyen con más facilidad el aviso de su conciencia, pues el remordimiento que les produce es más notado por los que llevan menos carga de los mortíferos elementos que apocan al alma.
Sustituid el culto del oro por el del Amor y seréis sabios todos los que, entretenidos, practicáis las exterioridades sin preocuparos de meditar. No es igual desear tranquilizar la conciencia para sentirse aliviado al decir: ya he cumplido, porque mecánicamente se ha hecho esto o aquello, que sentir alivio porque su conciencia no le reprocha nada, sino que le da placidez a la vida.
Para desarrollar ésta materialmente, los hombres, y es el espíritu a quien me dirijo, ya que es el que piensa y da vida y movimiento al cuerpo, necesitan pensar lo que van a hacer y cómo lo harán mejor y más perfectamente, y si esto se hace con las cosas que sólo producen beneficio al cuerpo; ¿es que son menos importantes las que pertenecen al alma? Esta también necesita su propio alimento, que son los ahorros precisos para costear el visado que le ha de franquear fronteras, exactamente como lo hacéis con el cuerpo, a pesar de que es diferente el modo de adquirirlos. Las ganancias materiales no siempre son adquiridas con el trabajo de cada uno, sino que el orgullo unas veces y el egoísmo otras hacen que no sean lícitas porque usurpan lo que a otros pertenece. No ocurre así con las almas, que se adquieren sabiendo tratar y amar a nuestros semejantes como a hermanos, haciendo con ellos lo que nos gustaría hiciesen con nosotros mismos.
Es costoso para algunos, acostumbrados a llevarse la mejor parte, pero no imposible, si empleasen en ello la misma voluntad que ponen en obtener las riquezas materiales que utilizan en darse gustos y placeres que llegan hasta agotar los cuerpos. Si para eso, que sólo es temporal, se pone la voluntad, ¿por qué no tenerla para lo que será deleite y bienestar eternos, en moradas de Luz, en las cuales el cuerpo que toman los espíritus es más vaporoso, menos denso y grosero que el de la Tierra? Todo está en armonía, los cuerpos con los mundos por los que van pasando, en los cuales toda su preocupación consiste sólo en ser cada vez más perfectos, lo que únicamente se consigue con el cumplimiento a la Ley de Amor, Paz y Caridad.
Sabia bien el Maestro que podía ser realizable cuando invitó a la hermana humanidad diciendo: __ «Voy a mi Padre, y vuestro Padre»__ «El que quiera que me siga.__ Soy la Ley. Pudo decir esto porque él cumplió lo que el Padre le encomendara, que fue enseñar a los desterrados a cumplir la Ley. Para que no la olvidasen, el Padre permite que se vaya recordando, y estas almas que dan vida a vuestros cuerpos no se oscurezcan del todo y tengan que ir a morar a un lugar más doloroso, en el cual tomarán un cuerpo no tan bello y perfecto como en la Tierra, por estar solo habitado por los triple rebeldes, o sea por los que no se quisieron corregir en la Tierra, llamado por algunas religiones infierno, pero no porque su estancia allí sea eterna como se ha dicho. El Padre no aleja de sí a sus criaturas para siempre: les da la oportunidad de regenerarse por medio de las reencarnaciones y se hagan dignas de regresar a El.
Por eso, hermanos míos, el pastor no deja olvidadas a sus ovejas, sino que sigue vigilándolas para que lo que hasta ahora fue distanciamiento sea acercamiento. Para ello se sirve de fieles intérpretes en la Tierra, para que, como enlaces, puedan seguir transmitiendo una vez más sus enseñanzas. Es el Lazo de Amor que ha de unir a la humanidad, para que pueda ésta llegar a ver y comprender al Padre, que es el deseo de toda alma.
Desprovistos de materia y muy alineados han de estar cuantos deseen atravesar la atmósfera que circunda la Tierra por sus propios medios, mas para conseguir tal proeza hay que saber dispensar a quien os ofendiere. Por esto, quien se ofende al ser ofendido es porque aun no siente el verdadero Amor. El Amor desapasionado y desprendido crea una barrera entre él y la ofensa, para no ofender a los demás ni sentirse ofendido por ellos.
Al unificarse el Amor con el dolor, el dolor hace germinar el Amor y éste se unifica con el dolor. Altamente concentrados y unidos debéis estar para percibir los avisos que espiritualmente llegan a vosotros, si deseáis veros libres de algunos dolores que inevitablemente se manifiesten en la Tierra. No todos tienen la misma voluntad y resignación para sobrellevar hasta el final las contrariedades dolorosas que sin esperarlas se presentan, porque al sublevarse se crea un ambiente alrededor que impide que penetre el consuelo.
La Filosofía Natural y Divina que presento conforta a los hombres abatidos por alguno de los males que tanto abundan en el destierro. Digo Natural, por ser innata en el ser humano, y por su misma naturaleza no puede haber dudas ni titubeos en admitirla como cosa que de Dios viene, porque fuera de la Tierra no valen excusas, por no atenerse a la palabra sino al estado de la conciencia, que es la que dicta y opera en el interior del hombre. Por lo tanto, excusad las palabras bien sonantes si no van acompañadas de la obra. El cumplimiento y la Meditación mueven la máquina del progreso del ser humano, que todos más tarde o temprano han de mover en un tiempo indefinido.
Mucha fortaleza y fe hay que tener para poder cumplir los Atributos Divinos, que todo ser ha de llegar a comprender para llevar a la práctica. Por eso no se puede conseguir la verdadera Caridad si no hay Amor, pues ya no sería verdadera Caridad, y ésta ha de hacerse con Justicia, para dar paso a la Misericordia, para que en lugar de dar mal por bien se dé bien por mal. Este es el medio por el cual llegará el hombre a tener comprensión exacta de su propio ser y de su pasado, presente y futuro, por cumplir el Mandato Divino como lo hizo el Cristo, que fue divinizándose hasta llegar al Lado del Padre, como así también los que se llaman Ángeles, Querubines, y Serafines. Del mismo modo podrán estar los que cumplen las Leyes de Dios como lo hicieron ellos, por no excluir el Padre a ninguno de sus hijos que disfruten de Su Presencia y conozcan Su Figura por sentir para todos el mismo Amor, gozo que alcanza toda alma en un tiempo indefinido.
Al manifestarse el verdadero Amor, si no se es correspondido, se obtiene la resignación del hecho sin dolor. Para esto es preciso el contacto con lo Divino, lo que no une con lo materializado, que es lo que produce en el hombre la irritación y la soberbia y da constantes pesares sin saber que cada uno es el autor de ellos.
Aligeraos de todo pensamiento que no lleve como lema los Atributos y ayudados seréis. Aminorad emociones fruto de las propias pasiones, y tendréis emociones producidas por el contacto con hermanos Celestes, quienes conocen el sabor que tienen por haberlas experimentado. ¡Cuán diferentes son las unas de las otras! Las emociones materiales causan a la materia desgaste e incertidumbre, y las Divinas reposo, sosiego y bienestar. Examinad en los momentos en que unas y otras se manifiestan en vosotros y las podréis seleccionar quedándoos con las selectas. Sed, pues, buenos obreros al realizar la selección, para que sea excelente el fruto equivalente a la simiente depositada, y seréis también vosotros seleccionados, por estar limpios de mente y ágiles de peso.
La sensibilidad espiritual se percibe cuando se eleva el pensamiento en busca de la Imagen de Dios. No obstante, es indispensable la concentración del pensamiento, separado de toda cosa material, para percibir el Contacto Divino. ¡Cuánto deleite para la criatura humana que se debate entre el roce de la materia! La esencia que de lo elevado se percibe es más potente cuanto más potente es la elevación del que la transmite, no pudiendo penetrar en las mentes limpieza si en ellas no tiene cabida. Por lo tanto, no ha de haber residuos de materia en la concavidad que todo cerebro tiene para dar cabida a los pensamientos, para que lo que entre se conserve limpio.
Según la predisposición que hay en el hombre, atrae hacia sí pensamientos más o menos densos que flotan en el espacio, de donde se surte el cerebro. No los retengáis tal como entran sino analizadlos para poder comprender con exactitud las cosas de que son motivo esos pensamientos; esto hace que exista entre los hombres bienestar y clara comprensión.
El ambiente espiritual que rodea al hombre es creado por él mismo; por esto, cuando el Maestro quería entrar en comunicación con el Padre, oraba y meditaba, es decir, se compenetraba, porque trataba como quería ser tratado. Ello era suficiente para crear un ambiente espiritualizado, y la comunicación era de espíritu a Espíritu, sin que en ello tomara parte la materia para nada. De este modo pudo saber la misión que trajo a cumplir a la Tierra.
¿Por qué ha de extrañar a una parte de la humanidad que exista esa comunicación de pensamientos entre los encarnados en la Tierra y los que se hallan fuera de ella, cuando es natural y justo que el Padre se comunique con sus hijos? ¿Acaso no sucede así, en la Tierra, entre padres e hijos y hermanos? ¿Con qué derecho lo consideran algunos sobrenatural, cuando precisamente todo cuanto a Dios pertenece es lo más natural?
Pensad qué significa la oración, si con fervor y amor se extasía el pensamiento, separado de toda cosa material. Es ese contacto de pensamientos el que da la intuición a vuestro modo de comprender; mas si cargáis la mente con todo lo que de materia la rodea y sólo se hace servir la palabra, ésta se quiebra antes de salir de vuestro lado: no sirve de nada más sino para ser oída por los materiales. Por eso se lee en Mateo 6:6 Mas cuando queráis orar, entrad en vuestro aposento y con la puerta cerrada orad en secreto, y el Padre que ve en secreto os recompensará en público. Así yo os digo: No entretened vuestro pensamiento en cosas materiales cuando queráis saber y comprender acerca de Dios, pues no lo entenderéis ni vuestra petición será oída. Por lo tanto, emplead la palabra para hablar con los hombres y el pensamiento para dialogar con Dios y los espíritus libres de cuerpo.
Es más propenso el hombre filósofo a buscar la soledad, dando reposo a su mente y entrar en meditación. Por esto, para el Maestro, las horas de más deleite eran las que dedicaba a meditar en Dios, y en ellas recibía confirmación de sus hechos y dichos, y reponía fuerzas para seguir evangelizando por medio de palabras y obras. Eso poco a poco se fue olvidando, porque los hombres, a pesar de sus múltiples sufrimientos, no filosofaron el sentido de sus enseñanzas, materializándose cada vez más y olvidando que hay algo más que la materia, por la que sienten tal apego que les impide tener elen contacto, presintiendo lo desconocido, como si con él hablasen. Por eso 1ª Corintios 2:14 se lee: El hombre animal no puede comprender las cosas de Dios porque le son locura, y no las puede entender porque se han de examinar espiritualmente.
¿Se quieren más pruebas del Amor del Padre transmitiéndoos lo que confirma ese pensamiento, por entrar en contacto lo más perfecto que en el ser humano existe con el Padre? Maravilloso es cuanto viene de esferas de Luz como también maravillosos son los seres que las habitan. Cualquier punto de esa elevación establece un contacto entre los terrenales de un efecto sorprendente.
¡Oh, hermanos míos, cuánta voluntad en el cumplimiento hace falta para obtener esa unión de pensamientos! A pesar de no poderle ver tal como El es en Esencia por falta de cumplimiento, el Padre no se esconde a sus hijos, aun cuando se debe de ir a El con limpieza de pensamientos y de conciencia. ¡Cuán distante está de vuestro pensamiento cuando la vida se desarrolla plácidamente! En cambio, son muchas las ocasiones en que se dirige el pensamiento para pedir las cosas materiales a los ídolos que, según algunos, le representan; sin embargo, no hay mejor representación que Sus Leyes, y el que las cumple no las necesita pedir, que por Justicia vienen a él. Cuando se pide con Amor para ayudar a un hermano, desapasionadamente, no es una petición egoísta sino un ejemplo de virtud, por entrar en acción la conciencia que despierta a la voz de Amor. Si este trabajo se hiciese por la humanidad entre todos, daría paz a las mentes que tan distantes están de captar las cosas Divinas.
Todo es perfecto, Amoroso y Justo en cuanto a la Divinidad se refiere. ¿Acaso no es perfecta la construcción del ser humano? No atribuyáis esa perfección al hombre, hermanos míos, por el hecho de crear la materia, pues para ello ha de intervenir Una Voluntad, de la cual procede el primer origen de todas las cosas. Examinad los Atributos Divinos y la armonía que guardan entre sí, por no haber contradicción en ellos y ser en su conjunto algo Real y Natural. En lo que a Dios se refiere, no hay más mito que el que le quiera dar el hombre por su propia ignorancia. Tened en cuenta que siendo el Padre infalible, Su Ley de Amor no está sujeta a cambios.
En cuanto a religiones sólo puede haber cambio en lo que mixtificaron los hombres, que son falibles. Por eso, amados hermanos, tened cuidado y examinad el significado de lo que es Religión: Virtud que mueve a dar a DIOS el culto debido. Pues no habiendo más que un DIOS, no puede haber nada más que una Religión en verdad: Cumplid practicando Sus Atributos con vuestros semejantes. El Padre no pide que sus hijos le Amen a El, sino que manifiesten el Amor unos con otros, y con ello ya se siente Amado. Ya veis la importancia que tiene el saber cumplir el Mandato Divino, que vino a recordar el Cristo.
Agitados se aproximan los tiempos, y más lo serán para todo aquel que no sepa ponerse al abrigo de los Atributos Divinos, que son la mejor salvaguardia para el ser humano, más todavía en los momentos difíciles por los que atraviesa el globo Tierra. Estos momentos se irán sucediendo por estar pasando la Tierra por el sexto y último cataclismo, para obtener el ascenso que en Ley de Justicia le corresponde, incluidos sus habitantes. Estos han de saber que para ellos existe una tabla salvadora si se quieren cobijar bajo el Lazo de Amor que les ofrece el pastor que dirige el rebaño humano, para unir a la humanidad. ¡Feliz el que humildemente sepa cobijarse bajo Su Manto de Amor, persuadido de que todos han de seguir al redil! Nada se obtiene sin esa «Unidad de mutua hermandad». Para eso efectúa una nueva llamada y le sigan los de buena voluntad. Hasta que no se una la humanidad, sufrirá los efectos de habitar en un mundo bajo.
Como cual teatro en el que alternativamente se suceden y se van representando las escenas en la vida corporal de los hombres, quedando grabadas estas en sus mentes, así también lo harán las escenas de dolor diversas que contemplarán. Entonces, abatidos, elevarán el pensamiento a Dios, con plegarias y súplicas, las cuales algunas veces serán vanas por no poder salirse del Atributo de Justicia el Padre. La humanidad terrenal es como un niño rebelde y desobediente que, avisado muchas veces del peligro que corre y reacio a obedecer, debe ser castigado. Si esto sucede materialmente con los pequeñuelos, eso es espiritualmente lo que le sucede al espíritu niño. Nadie espere la salvación por el efecto de la palabra sino antepone la buena obra, como tampoco la regeneración si no pone cada uno su voluntad y entereza para conseguirlo.
Diagnostica el hombre y no siempre con acierto aquello que está próximo a suceder. Pero el Padre Gran Sabiduría, avisa lo que ha de suceder, para que puedan llegar a saberlo con antelación aquellos que van cumpliendo Sus Atributos.
Los grandes sabios materiales pocas cosas habrían descubierto de no haber sido tenaces en su empeño, pero con voluntad hicieron grandes descubrimientos en beneficio de la humanidad. Anteponed todos el Amor y voluntad, sobre todo si es para ayudar al buen convivir hacia vuestros semejantes. Si los sabios materiales cuya misión consistía en fomentar el progreso de la humanidad fueron ayudados en sus descubrimientos por la iluminación Divina, para el progreso del mundo Tierra, ¡cuánta más ayuda no tendrán los grandes filósofos, que trabajaron en beneficio del progreso del alma!
Grandes hombres que han iluminado a la humanidad con su recta conducta, fueron grandes filósofos que con sus máximas dejaron una guía. Por ejemplo: Cuanto siembres, recogerás. ¿Se tiene presente esta máxima al obrar? Fácil le es al pensador encontrar el origen de las cosas y cómo se manifiestan éstas. Nunca sale un filósofo que merezca el nombre de tal, de un materialista; antes bien, empieza a dudar de todo cuanto no puede ver ni palpar. He aquí la diversidad de opiniones en una misma cosa por unos y otros. El que no sea paciente y pensador, no llegará a ser nunca como esos filósofos, y sin filosofía no hallará el origen de las cosas de Dios en verdad. Por eso es recomendable antes de fallar en un tema cualquiera, saber con certeza de qué se trata.
Tal vez buscando un resquicio de Luz encontréis un foco que ilumine vuestro camino. Solo os deseo meditación sobre la presente lectura, para coger la flor que más agrade, o la que más vaya en relación con vuestro presente. También los grandes filósofos no cesaron en su estudio ni les dominó la pereza: buscaban algo cuya esencia querían saber con certeza, y su incesante labor y constancia fueron premiadas con el hallazgo de lo que buscaban.
¡Beneficiosas lecciones si se sabe sacar la esencia, la que os dará ánimos para practicar la Ley Divina de Amor Universal! Fortaleza para eso os deseo, ya que el Padre por Su Misericordia concede el tiempo necesario a sus hijos para conseguirlo. Por eso dijo el Cristo: Vengan a mí los cansados de sufrir, los que pecaron un momento de la vida del espíritu, ante una eternidad, en la cual el alma va pasando por diversidad de esferas en las que coge cuerpo, y disfruta sus apetencias con arreglo al mundo donde habita.
No hagáis del tiempo una antorcha que se quema y nada queda de ella, sino mantened la Luz hasta el final, por ser esta natural en todos. Sed pacientes con vuestros hermanos y llegaréis a la Unidad de la Fe, Unidad que facilita el acercamiento al Padre, puesto que la fe sin obras es muerta en su cumplimiento y la salvación del alma. Luz en vuestra mente os deseo para comprenderlo.
ASI COMO LUCHAIS PARA OBTENER LA RIQUEZA MATERIAL, HACEDLO PARA OBTENER LA RIQUEZA DEL ESPÍRITU, LA QUE OS HARÁ CONOCER LA VERDADERA VIDA EN LA PRESENTE VIDA
Comparte con deseos de Amor,
tus desvelos, y darás mi lección,
la que muchos escuchaban
a mi paso por la Tierra,
en mi última encarnación.
En la que dejé la efigie
de mi martirizada materia,
para que ayudara ésta
a recordar a la humanidad,
cómo debía humillarla.
¡Oh, humanidad, cuán distante
estás aún de alcanzarlo,
a pesar de la ayuda
que del cielo os mando,
para ayudaros a practicar,
el Amor, la Paz y la Caridad!
Triste situación la vuestra,
si no sabéis conseguirlo en esta
penúltima o última encarnación,
que hace el hombre en la Tierra,
por no quedar para él
otro tiempo para ello.
Esta es mi sincera y preventiva lección,
para que sepáis
que siempre estoy con vosotros,
y me sigáis, si en verdad me amáis.